Recetas de vigilia

REINOS DE HUMO

Estamos en plena Cuaresma. Una época en la que, además de su componente religioso, y muy vinculado a él, la cocina cobra una personalidad propia. La prohibición de comer carne los viernes impuesta por la Iglesia católica a sus fieles ha sido el origen de recetas en las que se buscaba la forma de cumplir el precepto sustituyéndola por otros productos, pero sin renunciar a una buena y abundante comida. Surgieron así recetarios como el que publicó en 1912 Manuel María Puga, quien fue alcalde de La Coruña y que firmaba libros de cocina de gran éxito con el seudónimo de Picadillo. En Vigilia reservada, reeditado recientemente por la editorial Trea, da una amplia variedad de recetas para todos los viernes de Cuaresma, que son buenas muestras de que la prohibición de tomar carne no significaba que no se pudiera comer bien y con abundancia. Minutas completas tanto para las comidas como para las cenas, con recetas que van desde la empanada de sardinas o la tortilla de merluza hasta los calamares en su tinta o el bacalao a la vizcaína, por supuesto con pimiento choricero y no con tomate. Un auténtico estudio sociológico de aquellos felices años. Como muestra, el divertido epílogo, en el que el autor, que llegó a pesar 220 kilos, recomienda a sus lectores. «¿Que os parecen baratas las minutas? Ponedles unas ostritas de entrante, que nunca le estarán mal».