Recetarios

Reinos de humo

La gastronomía está de moda. Y, como ocurre siempre cuando algo está de moda, se multiplica la publicación de libros en torno a ella. Las editoriales han descubierto una atractiva vía de negocio publicando títulos de todo tipo, desde guías para elegir los mejores vinos hasta profundas (y muchas veces aburridas) reflexiones sobre los orígenes de la cocina. Pero lo que predomina son los recetarios. No existe cocinero que se precie que no publique sus recetas. Ni famosillo de televisión que no aproveche su imagen (siempre destacada en la portada, la foto es lo único importante) para endosarnos las suyas, aunque apenas haya pisado una cocina. Incluso esa nueva especie de los llamados influencers, triunfadores en las redes sociales que desprecian el papel, no dudan, en cuanto les dan la oportunidad, en publicar su libro. Mucha cantidad, pero escasa calidad en un mercado que, salvo contadas excepciones, carece de interés. Casi ninguno de los libros que recibo pasa a formar parte de mi biblioteca. No valen la pena. Prefiero tener el espacio ocupado con viejas ediciones, o reediciones, de los grandes clásicos. A la hora de los recetarios, los de Bartolomeo Scappi, Martínez Montiño, Auguste Escoffier, Ángel Muro, Post Thebussem, Ignacio Doménech o Teodoro Bardají son verdaderas joyas, cada una fiel reflejo de la cocina de su tiempo. Libros que sí merecen conservarse.