La aristocracia del vino

Reinos de humo

Aunque no sean ustedes muy aficionados o muy conocedores, estoy seguro de que a la pregunta de cuál es el mejor vino español la mayoría responderá con un nombre: Vega Sicilia. En España se hacen grandes vinos, pero ninguno goza del prestigio, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, de los que se elaboran desde 1864 en la finca del mismo nombre a orillas del Duero. Desde el visionario Eloy Lecanda, que fue el primero en hacer un tinto en esas tierras, hasta los actuales propietarios, la familia Álvarez, que compró la bodega en 1982 y no ha hecho desde entonces más que agrandar su fama. Los tres vinos de Vega Sicilia son un canto a la tradición, representada en todos los detalles, desde tonelería propia hasta formas de elaboración casi desaparecidas como hacer un gran vino sin añada, el Único Reserva Especial, que responde a una vieja tradición española de mezclar vinos de diferentes cosechas, las mejores, para lograr tintos muy especiales. Los de Vega Sicilia son tan exclusivos que, en su mayor parte, se distribuyen por cupos a un selecto club de cuatro mil privilegiados que pueden legar a sus hijos su derecho a recibir cada año las botellas establecidas. Al menos, otros tres mil están en lista de espera. Algo perfectamente comprensible porque no hay muchos vinos en el mundo con la elegancia de unos tintos que forman parte de la aristocracia del vino.