Un menú para cada perro

Reinos de humo

Mientras los aficionados a las cosas del comercio y del bebercio perdemos algún que otro bocado por discutir si es mejor carta o menú degustación, cuando en realidad la cuestión se autorresuelve al constatar que hay ocasiones para ambos, a dos comidas serias por día, sin necesidad de tener que elegir, resulta que el mundo canino nos ha ganado por la mano. El último grito –ladrido, perdón– es la comida personalizada para cada animal. Nada de cocerle una patita de pollo o darle las sobras de la cena de ayer, como toda la vida. Tampoco bolitas de un saco de marca blanca sin ton ni son. Se rellena un formulario largo como el de los seguros de vida y en unos días te mandan a casa el menú preparado de modo personalizado para nuestro Toby. La teoría de la innovadora empresa es que no todas las razas tienen las mismas necesidades de nutrientes. «Si no hay dos perros iguales, ¿por qué los alimentas igual?», preguntan. Así que les facilitas información sobre la raza, peso, edad, sexo, enfermedades previas, grado de actividad y gustos y te preparan un plato que ni Berasategui. Por supuesto, como en todo lo que irrumpe en esta vida, nos encontramos con una suscripción y un algoritmo, y los ingredientes que utilizan son cien por cien naturales. ¿Les suena? Digo yo que ya que lo tienen todo tan avanzado cualquier día sacarán una versión para sapiens. A mí ya me hizo un menú Mauro Colagreco –el ‘baranda’ que han elegido mejor cocinero del mundo este año– a partir de la información de mi ADN. No sé si me hizo bien a la salud, pero me supo rico, la verdad. Con tal de que no me pasen de punto el pescado, yo, feliz.