El cuy

Reinos de humo

Uno de los productos que más llaman la atención de cualquier español que visita Perú es el cuy. Un pequeño roedor que en España conocemos como conejillo de Indias. Que alguien se pueda comer un animalito que por estos lares se emplea como mascota causa un cierto estupor entre los viajeros europeos, que sin embargo pasan por alto su utilización en laboratorios. De hecho, ‘cobaya’ es otro de los nombres con el que se conoce. Sin embargo, el cuy se come en los Andes y en otras zonas de lo que ahora es Perú desde hace 2500 años. En las zonas rurales se siguen criando en las casas como animales domésticos. Aquí lo hacemos con las gallinas. Lo cierto es que, al margen de prejuicios culturales, su carne es tierna y sabrosa. Se suelen preparar fritos, abiertos por la mitad. Si les da mucho repelús, piensen en nuestros cochinillos. De hecho, en esa elaboración la piel queda muy crujiente, como ocurre con los lechones asados en hornos castellanos. En los restaurantes de Cuzco, puerta de entrada a las mágicas ruinas de Machu Picchu, o en las populares picanterías de Arequipa, una de las ciudades más bonitas de aquel país (y donde mejor se come), podrán tomar estos cuys. También algunos de los primeros espadas de la cocina peruana suelen incluirlos en sus menús de los mejores restaurantes de Lima. Si tienen oportunidad, superen sus recelos y pruébenlos. Vale la pena.