Cambio de foco

Reinos de humo

La gastronomía  española crece como un niño bien alimentado. En los últimos veinte años ha pegado el estirón y ya camina a la universidad, casi adulto, a sacarse un MBA y, por primera vez, hablando inglés. Hace mucho que pasó el tiempo de aquellos pioneros que desbrozaron el camino y casi el de los héroes de la revolución, que hoy no son simples Braveheart de mucho corazón y poca reflexión. Los principales personajes de nuestra cocina empiezan a tener la complejidad de los que dibujaba Dostoieski. El brillo de las armaduras de este siglo XXI –chaquetillas blancas de diseño (el negro, tan rompedor hace una década, empieza a verse oxidado)– ha estado tan presente que incluso algunos caballeros de estrellas al pecho empiezan a desviar la atención a sus propias existencias o a compartirla con otros. A medida que madura la literatura de un país, los reyes dejan paso a los antihéroes y también la gente corriente. Así pasa ya en nuestro mundo de pucheros, focos y plataformas digitales. Si lo que importa es el producto, porque en él residen la autenticidad, el territorio y la verdad, lo lógico es que aupemos a quienes lo producen o capturan: ese grupo que no salía en las historias de la cocina de antes y que pronto conseguirá papeles de protagonista, como ha ocurrido en el libro que acaban de presentar, en trío multidisciplinar, Joan Roca, el periodista Ignacio Medina y el fotógrafo-cocinero Sacha Hormaechea. Quizá escuchándolos más a ellos, que tienen el pulso real de la naturaleza, podamos remediar tantos años de olvido.