Desayunos de hotel

Reinos de humo

¿No se han preguntado nunca por qué son tan malos la mayoría de desayunos de hotel? Bufés más o menos abundantes, pero siempre repetitivos y, en ocasiones, con productos de relativa calidad, son el modelo habitual. Claro, que viendo el comportamiento de muchos clientes, tampoco extraña. Estos bufés sacan la parte negativa de algunas personas, de las que podría pensarse que llevan días sin comer. O que aprovechan para guardar discretamente en la mochila comida para todo el día. El buen desayuno no es el que apabulla por cantidad, sino por la calidad. No tengo nada contra los bufés, entiendo que son la única solución para hoteles grandes, y me consta que algunos están haciendo grandes esfuerzos por mejorarlos. Pero el verdadero lujo está en los desayunos que se sirven en la mesa sin necesidad de estar levantándose. En esa línea, acompañada por la calidad, están mis favoritos. Entre ellos, memorable siempre el que sirven en Atrio, en Cáceres, con todos los detalles cuidados al máximo. Acabo de añadir a la lista el que la familia Roca ofrece en la terraza con vistas de su recién abierto Casa Cacao en Gerona. Producto de proximidad muy seleccionado, servido en la mesa. Desde embutidos hasta bollería propia acompañada con una taza de chocolate, pasando por cazuelitas con distintos guisos que llevan el aval de El Celler de Can Roca. Desayunos que sí se disfrutan.