Una lista

REINOS DE HUMO

Vivimos tiempos de simplificación. Nos gusta que nos den todo bien ordenado. De ahí el éxito de las listas y de los tops, que triunfan en las redes sociales. Es en el mundo de la gastronomía donde más abundan. Desde esa famosa lista de los cincuenta mejores restaurantes del planeta que organiza una revista británica hasta los rankings de productos gourmet que encontramos en Internet. Una pasión por ordenarlo y clasificarlo todo que, sin embargo, no es un fenómeno tan nuevo como algunos creen. Estos días de confinamiento he aprovechado, como supongo que habrán hecho muchos de ustedes, para revisar y ordenar viejos papeles. En una carpeta ha aparecido un recorte de la ya desaparecida revista Blanco y Negro con fecha 6 de diciembre de 1975. Apenas unos días después de la muerte de Franco. Dos páginas en las que un jurado de «personalidades consideradas entre las más expertas de la gastronomía española» votaban por los que consideraban diez mejores restaurantes de Madrid. Y a partir de sus puntuaciones se elaboraba la lista. En 45 años las cosas han cambiado mucho. Tanto que de los diez más votados sólo sobreviven tres: Horcher, que ocupaba el primer puesto, Zalacaín, tercero, y O’Pazo, octavo. El resto ya son historia. Como norma, mucho lujo y poca variedad, nada que ver con la actual oferta culinaria de la capital. Pero la afición por las listas ya estaba ahí.