Nadie sabe tanto de tumbas y momias como el egiptólogo Zahi Hawass. A los 72 años, el que fuera máximo responsable de las antigüedades de su país aún espera sorprender al mundo con un hallazgo tan espectacular como el de la tumba del faraón Tutankamón. Viajamos a Egipto para hablar con él en exclusiva sobre el apasionante mundo de los faraones. Por Ana Tagarro / Fotografía: Ben Curtis

Tutankamón: una momia para cien teorías de la conspiración

El hotel de Luxor donde nos ha citado tiene dos habitaciones dedicadas a sus huéspedes más ilustres. Una, la suite Omar Shariff. La otra, la suite Zahi Hawass. Ambos fueron muy amigos hasta la muerte del primero, en 2015. Shariff solía decir que Hawass era mejor actor que él y que, en cuanto al éxito con las mujeres, no le andaba a la zaga. Que un arqueólogo se convierta en un personaje ‘de leyenda’ no es habitual. Pero a los cinco minutos de conocer a Hawass se entiende la fama.

Nacido en Damieta –un pueblo en la costa mediterránea de Egipto– en 1947, dejó Derecho para pasarse a la Arqueología, y descubrió su pasión. Pasión que se complementaría años después en Estados Unidos con otro descubrimiento: el poder de la comunicación. Llegó con una beca para completar su formación y allí aprendió a expresarse en público y desarrolló un estilo propio, entusiasta y enfático que, pese a lo impostado, no pierde autenticidad. Y hasta adoptó un atuendo ‘inspirado’ en Indiana Jones. Su sombrero se ha convertido en un icono de la egiptología y se vende por miles a los turistas. Del resto de su reconocimiento internacional se ocuparon National Geographic, que en 2001 lo nombró explorador residente –un honor que comparte con Jane Goodall o James Cameron–, y History Channel, donde protagonizó una serie documental en la que Hawass era más protagonista que cualquier faraón. Dicho lo cual, los 50 libros que lleva publicados se sustentan en un trabajo incuestionable. Su nombre aparece, como director, promotor o asesor, en casi todos los hallazgos arqueológicos de los últimos 30 años.

Zahi Hawas: "Británicos y alemanes son unos ladrones. ¡Nos tienen que devolver la piedra Rosetta y a Nefertiti!"

Zahi Hawass, el hombre que conoce todos los secretos de los faraones. Fotografía: Archaeological Paths

Hawass fue también secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades desde 2002 a 2011, año en el que el entonces presidente, Hosni Mubarak, creó un ministerio específico para él: el Ministerio de Antigüedades, recién iniciada la Primavera Árabe. Con la caída de Mubarak y la victoria de los Hermanos Musulmanes en las elecciones de 2012, Hawass salió del escenario político, pero los islamistas duraron poco en el poder. Fueron expulsados en julio de 2013 por Abdulfatah al Sisi, el jefe de las Fuerzas Armadas y actual presidente. Y como recuperar el turismo era una prioridad para el país, volvieron a llamar a Hawass, ya no como ministro, pero sí como ‘señuelo’. Nadie como él para difundir sus tesoros arqueológicos, como la tumba de Tutankamón, recreada ahora en una macroexposición que el 23 de noviembre llega a Ifema Espacio 5.1 en Madrid.

XLSemanal. En torno a la tumba de Tutankamón hay muchas teorías. La más polémica es la causa de su muerte, todavía por determinar de manera definitiva. ¿Cuál es su opinión?

Zahi Hawass. Nosotros ya hicimos una tomografía computarizada de la momia en 2005. Entonces averiguamos que Tutankamón tenía algunos problemas físicos importantes: tenía un pie deformado, al que no llegaba la sangre, y sufría malaria. Y sabemos que le gustaba mucho cazar animales salvajes, pero cuando lo hacía tenía que ir sentado en el carro (entonces cazaban con arco desde un carruaje tirado por uno o dos caballos), no podía ir de pie. Yo creo que tuvo un accidente mientras cazaba y murió.

XL. O sea, ¿no cree en la teoría de que fue asesinado?

Z.H. No, no creo que fuese asesinado. Esa teoría se basa en un agujero que tiene en la cabeza, que algunos atribuyeron a que había recibido un fuerte golpe. Pero el agujero era para introducir el líquido de la momificación. Eso está claro.

XL. También hay teorías que defienden que murió en combate, arrollado por un carro.

Z.H. No, no creo que pudiese combatir. Dentro de unos meses voy a retomar el Egyptian Mummy Project, con nueva tecnología para analizar ADN, y podremos averiguar si tuvo una infección o no. Si la tiene, se confirmará la teoría del accidente y la muerte por las complicaciones derivadas de ello.

XL. Otro misterio por dilucidar son los parientes de Tutankamón. Investiga usted una momia que podría ser Nefertiti, su madrastra, lo que sería un golpe de efecto.

Z.H. Sí, en eso estoy trabajando ahora

“Tutankamón no murió asesinado ni en combate. Tuvo un accidente en una cacería. El agujero que hay en su cabeza era para introducir el líquido de la momificación. ¡Lo voy a demostrar!”

XL. Y en encontrar la tumba de Cleopatra, aunque ahí ha habido algún problema…

Z.H. ¡He parado completamente con eso! No hay ninguna evidencia de que esté en el templo de Taposiris Magna (a 30 kilómetros de Alejandría).

XL. Pero durante bastante tiempo sostuvo que estaba ahí…

Z.H. Era la teoría de Kathleen Martínez, de la República Dominicana, pero ahora creo que está completamente equivocada.

XL. ¿Y tiene usted otra teoría?

Z.H. Yo creo ahora que Cleopatra construyó su tumba cerca de su palacio en Alejandría. Y que está enterrada ahí; y está sumergida, con la ciudad antigua que se hundió.

XL. El otro gran objetivo ‘mediático’ de los egiptólogos parece ser averiguar si hay alguna cámara secreta en las pirámides de Giza, alguna tumba todavía por descubrir…

Z.H. Hemos hecho estudios en las pirámides que probaron la existencia de dos vacíos en la pirámide de Keops: uno sobre la entrada principal y otro sobre la galería. Pero un hueco no es una tumba secreta. Alguna gente me acusa de esconder evidencias. ¿Y por qué iba a hacerlo? También pasa con la Esfinge. Hemos hecho 32 perforaciones debajo y no hemos encontrado nada. Pero la gente sigue creyendo en civilizaciones, aliens

XL. ¿Le molesta que la gente crea que las pirámides las construyeron extraterrestres?

Z.H. No, no, yo estoy acostumbrado a oír esas cosas. A la gente le gusta soñar…

XL. La arqueología es clave para el turismo en Egipto. Como lo será el nuevo museo que están construyendo cerca de las pirámides, el Gran Museo…

Z.H. Sí, se abrirá el próximo año. Y lo inauguraremos con una ópera que yo he escrito, Tutankamón…

XL. ¿Una ópera también? ¿Cómo tiene tiempo para hacer tantas cosas?

Z.H. Soy un adicto a trabajo. Yo he escrito el texto; la música es del italiano Zamboni. Y vamos a tener a Plácido Domingo dirigiendo la orquesta. Será una de las noches de la inauguración el año que viene.

XL. ¿El año que viene? Porque la obra del museo ha sufrido varios aplazamientos desde que empezó en 2002, va para 18 años…

Z.H. ¡Seguro! ¡Al ciento por ciento!

“Todos los museos que yo he hecho en Egipto son mejores que cualquiera de España. ¡Los que cuestionan que podamos hacernos cargo de nuestro patrimonio son unos ignorantes!”

XL. El museo por fuera es impresionante, pero ¿está Egipto preparado para cuidar de todas las antigüedades que tiene?

Z.H. ¡Eso es una idiotez! Cualquiera de los museos que yo hice en Egipto es mejor que cualquier museo en España o en cualquier otro lugar. El Gran Museo es el mejor museo del mundo. Y yo construí 22 museos. Nunca ha pasado algo así en el mundo. ¡Y los que cuestionan esto son unos ignorantes y no saben lo que pasa en Egipto!

XL. No se enfade demasiado, pero no puedo obviar que hace cuatro años se produjo un incidente en el Museo Egipcio de El Cairo, precisamente con Tutankamón. Primero rompieron la barba de la máscara mortuoria al limpiarla y luego la pegaron ‘a lo bruto’ con pegamento industrial…

Z.H. Escuche: los errores se producen también en el Museo Británico. Pero nosotros tenemos una mayor responsabilidad porque tenemos templos de faraones, grecorromanos, judíos, coptos, islámicos… no hay lugar en el mundo que tenga los monumentos que tenemos nosotros. Que un restaurador estúpido cometa un error no significa nada.

XL. Pero comprenderá que se los mire con especial atención cuando usted incluso reclama que le devuelvan a Egipto objetos tan valiosos como la piedra Rosetta [actualmente en el Museo Británico] o el busto de Nefertiti [en el Museo Egipcio de Berlín].

Z.H. ¡Porque esos objetos fueron robados! La mayoría de esos objetos se los llevaron durante el imperialismo, y yo realmente creo que tienen que devolvernos el busto de Nefertiti y la piedra Rosetta porque se los llevaron ilegalmente y tengo todas las pruebas que lo demuestran.

XL. ¿Y cree que ocurrirá?

Z.H. Ocurrirá. Mire lo que ha pasado en Francia con Macron ahora; ha reconocido que durante el imperialismo se llevaron objetos de África y están devolviendo muchos de ellos. El mundo está tomando conciencia de que esos objetos robados deben volver a su país de origen. [Hawass ya ha conseguido que seis mil objetos robados sean devueltos a Egipto].

XL. Pero los británicos, por ejemplo, alegan que la piedra Rosetta les pertenece no solo porque la encontraron, sino porque la apreciaron, porque ellos tenían los medios y más aún el conocimiento para saber valorarla.

Z.H. Eso son estupideces. Son unos ladrones. Borchardt [el egiptólogo alemán que encontró el busto de Nefertiti] era un ladrón. Engañó al Gobierno egipcio, metió el busto en una caja, se lo llevó a Alemania y lo escondió en su casa durante diez años. ¡Ladrones! Todo eso debe volver a Egipto. Y volverá.

Zahi Hawas, el hombre que conoce todos los secretos de los faraones

Hawass con la momia de Tutankamón en el interior de su tumba en el valle de los Reyes, la necrópolis de los faraones en Luxor.

Como arqueólogo, Hawass puede atribuirse logros históricos como el hallazgo de las tumbas de los constructores de las pirámides en 1990 en Giza y su larga investigación de ello junto con el arqueólogo Mark Lehner; el descubrimiento del valle de las Momias Doradas en 1996, más de tres mil sarcófagos de hace dos mil años; o la identificación de la momia de Hatshepsut, la reina faraón, en 2007.

XL. Permítame señalar otro riesgo en ello: este país tiene problemas de estabilidad política, por no hablar de la amenaza terrorista…

Z.H. Eso no es cierto. Egipto es un país muy estable. Después de la revolución de 2011 estuvimos gobernados durante dos años por gente estúpida. Pero ahora tenemos un Gobierno fuerte.

XL. Hace unas semanas volvió a haber manifestaciones contra el presidente Al Sisi.

Z.H. Egipto es completamente estable. Créame.

XL. Pero las protestas fueron multitudinarias, lo que es más relevante en un país donde manifestarse sale muy caro. [Según Human Rights Watch, 60.000 personas han sido detenidas por causas políticas desde 2013].

Z.H. No importa, no tiene importancia. También se manifiestan en París, mucho más que aquí. Sí, hay alguna gente que está contra el Gobierno; es gente que no quiere que Egipto progrese.

XL. O que no quiere que los gobierne un régimen militar. Porque usted elogia a Al Sisi al compararlo con un faraón, pero ¿cómo es que todavía considera usted que ser un faraón en el siglo XXI es algo bueno?

Z.H. Déjeme decirle algo: aquí necesitamos un militar fuerte al frente. Nuestro presidente fue elegido por nosotros. Yo voté por él.

XL. No dudo que usted lo votase, pero ¿que le votase un 96 por ciento de la población no le resulta un poco sospechoso?

Z.H. No. Es así. No manipuló las elecciones. Al Sisi es nuestra única esperanza para la estabilidad del país. Ahora hay seguridad y estamos creciendo. Son otros países, como Siria o Irak, los que quieren que nos vaya mal. Pero ¡somos fuertes y nos enfrentaremos a quien haga falta!

XL. E insiste en el elogio de la fuerza… Usted es conocido por su carácter ‘fuerte’ y es, y ha sido, un hombre poderoso…

Z.H. No, yo lo que soy es un buen egiptólogo. Porque yo sé lo que hago.

XL. ¿Y cree que es necesario expresarlo de forma tan ‘contundente’?

Z.H. Cualquier lugar necesita un hombre fuerte.

XL. ¿O una mujer fuerte quizá?

Z.H. O una mujer fuerte. Mire nuestro Gobierno, hay cinco o seis mujeres. Pero quiero dejar esto claro: Egipto necesita a alguien honesto y fuerte. Y Al Sisi lo es.

Zahi Hawas: "Británicos y alemanes son unos ladrones. ¡Nos tienen que devolver la piedra Rosetta y a Nefertiti!" 2

A Hawass, que posa en la suite que lleva su nombre en el hotel de Luxor donde tuvo lugar la entrevista, no le falta autoestima. Además de su trabajo de investigación, hace de guía de lujo para la organización Archaeological Paths. «En los últimos cinco años, nueve mil americanos han venido a Egipto a conocerme y han tenido la mejor experiencia de su vida». Foto: Felipe Romero

XL. Usted es admirado por mucha gente, pero también ha sido acusado de delitos de corrupción y malversación de fondos públicos. Aunque es cierto que fue absuelto de ello.

Z.H. Yo soy un hombre famoso y, cuando eres famoso, la gente te acusa de cosas. Algunos a los que castigué por ser ladrones usaron la revolución para destrozarme, o intentarlo. Pero yo nunca en mi vida he hecho un solo dólar ilegal. Yo soy bueno, soy fuerte y nadie puede conmigo.

XL. Pero hace usted tantas cosas que…

Z.H. ¡Escuche! ¡Pregunte por mí a cualquiera en las calles de El Cairo, a cualquiera! Me adoran. Yo salgo por la calle y todo el mundo quiere hacerse fotos conmigo. Porque saben lo que he hecho por Egipto.

XL. Soy consciente [solo al cruzar el patio del hotel lo han parado media docena de veces]. Pero lo acusan también de atribuirse logros de otros arqueólogos…

Z.H. Lea mis libros. En mis libros acredito a todos y cada uno de los que han contribuido a los descubrimientos. Nunca, nunca, me he atribuido algo de otro. Está usted repitiendo cosas que no son verdad. Yo tengo muchos enemigos. Pero ahora que me he ido, los que me odiaban han empezado a quererme. Me echan de menos.

XL. Dice usted que la arqueología es estudiar el pasado para aprender sobre el futuro. ¿Qué ha aprendido usted?

Z.H. La cosa más importante que he aprendido es que, si quieres conseguir algo en Egipto, tienes que hablar de un proyecto nacional. Como cuando se construyeron las pirámides.

XL. ¿Lo dice porque usted, que descubrió la tumba de los constructores de las pirámides, defiende que no fueron esclavos, que lo hicieron porque creían en ese proyecto faraónico?

Z.H. Es que eso es así. Tres millones de individuos trabajaron juntos en un proyecto nacional: colaboraban de diferente forma, enviando comida, hombres… Las tumbas de los constructores de las pirámides aparecieron junto a la pirámide del faraón. Si fuesen esclavos, eso no habría ocurrido. Era un honor estar tan cerca del rey. Además, hay pruebas de que estaban bien alimentados. No significa que no trabajasen duro, pero no eran esclavos. Lo que hizo que trabajasen durante 30 años en cada pirámide fue que trabajaban en un proyecto nacional. Creían en lo que hacían. Lo hacían por Egipto.

XL. Y, además de sobre Egipto, ¿ha aprendido algo sobre la humanidad?

Z.H. Que cualquiera que gobierne sin justicia fracasará. La justicia es lo más importante. Y, en mi carrera, yo fui justo con todo el mundo. Si eres justo, tendrás paz. Yo me quedo dormido en segundos…

XL. Desde luego no le falta a usted autoestima…

Z.H. ¿Y qué le voy a hacer si Dios me ha dado este carisma? ¿Decirle que no?

XL. ¿Ya era así desde pequeño?

Z.H. Desde que era un niño, yo ya era el líder en el pueblo.

XL. Y creo que jugaba bien al fútbol. Lo que me recuerda una anécdota: criticó usted a Messi…

Z.H. Me siento muy mal por eso. Cuando Messi vino a Egipto hace un par de años, dije que era tonto o algo así, pero fue porque, cuando me encontré con él, yo tenía una pierna rota y un presentador de la tele me preguntó por él de repente… Lo siento. Escribí una nota de prensa en árabe, inglés y español para decir que había cometido un error. Creo que me ha perdonado [ríe].

“Cleopatra construyó su tumba cerca de su palacio de Alejandría. Está sumergida junto a la ciudad antigua, que también se hundió”

XL. También tuvo un ‘encontronazo’ con Beyoncé, candidata ahora a interpretar a Cleopatra en una prevista producción de Hollywood…

Z.H. No, no, ya dije que ella no podía interpretar a Cleopatra [ríe].

XL. He oído que su propuesta para el papel es Angelina Jolie…

Z.H. Sí, sí, es tan guapa…

XL. ¿Qué pasó con Beyoncé?

Z.H. Lo que pasó es que llevaba un guardaespaldas enorme y su propio fotógrafo. Y yo llevaba una fotógrafa también. Mi fotógrafa comenzó a disparar y el guardaespaldas la empujó. «¡Oh! –le dije–. ¡Eres un gilipollas! ¡No eres nadie y ella tampoco es nadie!». Y los eché a todos.

XL. Veo que no va a ser su Cleopatra, pero quizá debería proponer a alguien más joven que Angelina para el papel…

Z.H. ¿No quieres hacerlo tú?

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