Adicta al lujo, Imelda Marcos, la viuda del dictador más brutal que ha conocido filipinas aún maneja los hilos en su país. A sus 90 años, la llamada ‘mariposa de hierro’ prepara el asalto de su hijo a la presidencia mientras se da baños de masas. Un documental acompaña a esta figura tan extravagante como aterradora. Por Anabel Unamuno/Fotografías: Lauren Greenfield

“Shirley dame dinero para repartir”, dice Imelda Marcos a una asistente.

La ex primera dama de Filipinas reparte billetes a los niños de los barrios pobres de Manila desde la ventanilla de su coche. Se considera, dice muy seria, «la madre de Filipinas». Y eso implica ciertas obligaciones. «Como primera dama, mi deber era vestirme bien y estar guapa. Los pobres siempre buscan una estrella que contemplar en la oscuridad de la noche». Cada vez que abre la boca da escalofríos. En su mansión de Manila vive rodeada de sirvientes y obras de arte, convertida en una figura tan grotesca y extravagante como aterradora.

Imelda Marcos, retrato íntimo de la mujer más poderosa (y peligrosa) de Filipinas 5

Reina de la belleza
Nacida en una familia de clase alta de origen español y japonés, Imelda Remedios Visitación Romuáldez fue proclamada Miss Manila en 1950. Cuatro años más tarde conoció a Ferdinand Marcos. Se casaron once días después.

Es el retrato que la cineasta Lauren Greenfield hace de ella en The kingmaker, un documental estrenado en el último Festival de Venecia. Greenfield se interesó por ella tras conocer la historia de Calauit Island, una isla de la que los Marcos echaron a 254 familias indígenas en 1976 para montar un safari. Un avión trajo desde Kenia 104 animales que son hoy el decrépito símbolo de la dictadura conyugal más famosa del siglo XX.

Imelda Marcos, retrato íntimo de la mujer más poderosa (y peligrosa) de Filipinas

La ‘madre de Filipinas’
Los Marcos amasaron una fortuna calculada entre 5000 y 10.000 millones de dólares. «Cuando veo Manila, me siento tan deprimida y triste… En mi época, no había mendigos. Tenía un sitio para ellos», dice Imelda.

Ferdinand Marcos fue un héroe de guerra y un político emergente cuando conoció a esta ex Miss Manila, una chica de 28 años y buena familia que quería casarse. Le pidió matrimonio «en treinta minutos» y la boda se celebró once días después. Con la llegada de Marcos al poder, en 1965, la pareja se dedicó a viajar por el mundo, codeándose con la flor y la nata del establishment de la época -desde Reagan y Castro hasta Gadafi, Sadam o Mao Zedong- y haciendo negocios hasta acumular una fortuna de entre 5000 y 10.000 millones de dólares, según Transparencia Internacional.

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Reflejo de la corrupción
Al huir, los Marcos usaron dos aviones militares C-141. En ellos cargaron 23 cajas de embalaje y 12 maletas con ropa, 413 joyas, una estatua de marfil del niño Jesús con manto plateado y collar de diamantes, 24 ladrillos de oro y más de 27 millones en pesos filipinos, sumando un valor de 13,5 millones de euros.

Mientras tanto, Marcos impuso una ley marcial durante nueve años en los que más 3000 personas fueron asesinadas; 35.000, torturadas; y 70.000, encarceladas; un tiempo que su viuda recuerda ahora como de «paz y libertad». Su suerte cambió cuando el opositor Benigno Aquino, exiliado en Estados Unidos, regresó a Filipinas en 1983 y fue asesinado al descender del avión. «No tenía nada contra él, solo que hablaba demasiado», dice la ex primera dama.

Marcos impuso una ley marcial de nueve años. Más de 3000 personas fueron asesinadas; 35.000, torturadas; y 70.000, encarceladas

Aquel crimen dio lugar a las protestas que culminaron con el asalto al palacio presidencial, en 1986, y la huida de la familia a Hawái. «No encontraron esqueletos en los armarios, solo preciosos zapatos», comenta Marcos, en referencia a los tres mil pares hallados en su residencia.

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Tres mil pares de zapatos
Cuando en 1986 los opositores de Marcos asaltaron el palacio presidencial, encontraron tres mil pares de zapatos pertenecien-tes a Imelda. También hallaron 15 abrigos de visón, 508 vestidos, 888 bolsos… «No encontraron esqueletos en los armarios, solo preciosos zapatos», cuenta la ex primera dama de Filipinas.

El dictador murió en el exilio tres años más tarde y ella y sus hijos regresaron a Filipinas en 1992, donde han formado parte de la vida política y siguen contando a sus seguidores por miles.

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Juntos hasta la muerte
Ferdinand Marcos murió en su exilio hawaiano en 1989. Fue embalsamado y, cuatro años después, trasladado entre honores militares a un mausoleo en su provincia natal de Ilocos Norte. Allí se expone todavía en una urna climatizada de cristal, que su viuda -y miles de personas más-, visita con frecuencia.

Su hija mayor, Imee, es senadora y la propia Imelda lo fue hasta hace solo unos meses, pero su gran esperanza es Ferdinand Junior, BongBong, también senador.

Su popularidad no ha menguado, pese a haber sido condenada a 42 años de cárcel por corrupción

Su estrecha relación con el presidente Rodrigo Duterte podría dar sus frutos en 2022 si este convierte a BongBong en su sucesor. «Ha querido que fuera presidente desde que tenía tres años», confesó el senador en 2015.

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La dinastía continúa
Ferdinand Jr., su hijo pequeño, es la gran esperanza de Imelda para recuperar la Presidencia. Ha sido gober-nador, diputado, senador y candidato a la Vicepresi-dencia, y ahora todos lo sitúan como el preferido del presidente Duterte, que no puede ser reelegido, para sucederlo en 2022.

«Nadie puede detenerme», dice Imelda, cuya popularidad no ha menguado a sus 90 años, pese a una condena, pendiente de recurso, a 42 años de cárcel por delitos de corrupción.

Arrogante confesión

Los Marcos invirtieron todo lo saqueado durante su mandato en joyas, propiedas de lujo y obras de arte que Imelda ocultó a la comisión que rastreaba su fortuna. Cuando la visitaron, en las paredes de su casa solo había fotos familiares. En el documental ‘The Kingmaker’, sin embargo, la ex primera dama exhibe con arrogancia picassos, fragonards, monets…

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