Hay vida financiera más allá de los 60 y aquí te contamos dónde
Ahorrar después de los 60 no solo es posible, sino que puede resultar clave para afrontar una jubilación cada vez más larga. Y para enfrentar este reto existen soluciones específicamente diseñadas para este colectivo.
Los 60 son los nuevos 50. Al menos en términos financieros, porque nuestra capacidad de ahorro no se agota en el epílogo de nuestra vida laboral. De hecho, los datos más recientes del Banco de España muestran que los hogares de mayores de 65 años son los que han experimentado un mayor aumento de riqueza en las últimas décadas, gracias a la acumulación de patrimonio, una menor carga financiera y una mayor estabilidad de ingresos.
Sin embargo, esta ventaja financiera convive hoy con una nueva realidad. Muchos mayores de 60 años llegan a esta etapa con responsabilidades económicas por resolver. Algunos aún pagan hipoteca, otros conviven todavía con sus hijos y muchos cuidan de familiares, y, por tanto, necesitan soluciones adaptadas que les permitan seguir alimentando (y protegiendo) su colchón financiero.
Además, ahora vivimos más tiempo. Una persona que se jubila a los 65 años puede llegar a pasar hasta tres décadas sin ingresos procedentes del trabajo. La jubilación deja de ser un periodo relativamente breve para convertirse en una etapa que puede prolongarse tanto como la propia vida laboral. Esa mayor longevidad es una excelente noticia, pero también obliga a replantearse cómo administrar los recursos disponibles.
Los 60 años son el comienzo de una nueva etapa financiera en la que se debe buscar soluciones para proteger y rentabilizar el patrimonio.
Por si esto fuera poco, la inflación de los últimos años ha servido, también, para recordar que el dinero pierde capacidad de compra con el paso del tiempo. Los gastos cotidianos cambian, aparecen necesidades imprevistas y aumentan los costes asociados a la salud o a los cuidados. El objetivo ya no consiste únicamente en haber ahorrado lo suficiente para jubilarse, sino en conseguir que ese ahorro mantenga su utilidad durante muchos años.
Ese nuevo escenario explica por qué las soluciones financieras dirigidas a los mayores de 60 han evolucionado tanto en los últimos años. Pero, ¿cuáles serían las tres razones fundamentales para seguir invirtiendo pasados los 60?
Proteger a la familia
Las necesidades de protección no desaparecen al cumplir los 60 años. Por eso mismo, estas personas también necesitan soluciones como los seguros de vida, que permiten que un imprevisto no comprometa la estabilidad financiera del entorno familiar.
Por eso han surgido productos específicamente adaptados a este colectivo, como el Seguro de Vida Seniors de MAPFRE, pensado para ofrecer protección a personas mayores que siguen teniendo compromisos económicos o desean dejar una mayor tranquilidad financiera a su entorno familiar. Más que responder a una etapa concreta de la vida, este tipo de soluciones busca adaptarse a una realidad en la que las responsabilidades económicas ya no desaparecen automáticamente al alcanzar la jubilación.
Mantener vivos los ahorros
También hay soluciones de ahorro que, a partir de los 60, tienen todo el sentido contratar, porque están pensadas precisamente para preservar el colchón financiero acumulado durante años. En este sentido, los productos de ahorro para perfiles conservadores pueden convertirse en una de las herramientas más útiles para estas personas que, además de mantener con vida sus ahorros, quieren seguir rentabilizándolos sin asumir grandes riesgos.
La planificación financiera en esta etapa tiene mucho que ver con encontrar ese equilibrio. Gastar cuando sea necesario, mantener una reserva para posibles imprevistos y procurar que el patrimonio continúe generando valor dentro de unos niveles de riesgo acordes con cada situación personal. Porque el ahorro deja de ser únicamente una cifra en una cuenta corriente para convertirse en una herramienta que aporta estabilidad y libertad de decisión.
Asegurar una jubilación más tranquila
Si vivimos más años, los ahorros también deben durar más tiempo. Esa es probablemente la mayor transformación financiera de las últimas décadas. La jubilación ya no puede entenderse como una etapa homogénea, sino como un periodo largo en el que las necesidades evolucionan y las decisiones patrimoniales deben revisarse periódicamente.
Por ese motivo, resulta aconsejable llegar a los 60 con una estrategia financiera bien definida, pero también mantenerla viva. Revisar los objetivos, adaptar las soluciones de ahorro e inversión a cada momento vital y analizar cómo cambian las necesidades familiares forma parte de una planificación responsable.
No existe una única fórmula válida para todos. Precisamente por eso, contar con el acompañamiento de asesores especializados como los que trabajan en las más de 3.200 oficinas que tiene MAPFRE repartidas por toda España, puede ayudar a tomar decisiones ajustadas a cada circunstancia y a evitar cometer errores predecibles.