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Antes de invertir, hazte estas tres preguntas

Dar el paso de invertir por primera vez resulta mucho más sencillo cuando se cuenta con una buena planificación y el acompañamiento de un asesor profesional que te obliga a hacerte las preguntas adecuadas.

Arancha Bustillo

Es el momento de invertir? ¿Cuánto voy a ganar? ¿Cuáles son ahora los mejores productos de inversión? Estas son algunas de las preguntas que suelen hacerse quienes se plantean invertir por primera vez. Son dudas lógicas que necesitarán una respuesta. Pero no todavía. Antes de pensar en rentabilidades o en elegir un producto financiero, cualquier persona que quiera empezar a invertir debería detenerse un momento y centrarse en definir qué objetivo quiere alcanzar.

No se trata únicamente de una cuestión de sentido común. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sitúa la definición de los objetivos de inversión como el primer paso antes de contratar cualquier producto financiero. El motivo es sencillo. Sólo cuando se sabe para qué se invierte, durante cuánto tiempo y cuál es el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir se podrá definir una estrategia sólida y coherente con sus necesidades. 

Porque una buena inversión no empieza eligiendo un producto financiero, sino haciéndose las preguntas adecuadas. Algo que, aunque pueda parecer lo contrario, no siempre es sencillo cuando faltan herramientas, conocimientos y referencias para tomar decisiones con criterio.

¿Para qué quieres invertir?

Para qué, durante cuánto tiempo y con qué nivel de riesgo son los condicionantes básicos que todo inversor debe tener en cuenta antes de lanzarse.

Esta es probablemente la pregunta más importante y, sin embargo, es una de las que menos se plantean quienes empiezan a invertir. Los inversores principiantes suelen centrar la atención en qué producto ofrece una mayor rentabilidad o cuál es el momento más adecuado para entrar en el mercado, cuando en realidad la primera decisión debería ser definir qué se quiere conseguir con ese dinero.

 

No es lo mismo invertir para complementar la jubilación que para comprar una vivienda dentro de diez años, financiar los estudios de los hijos, crear un colchón económico para el futuro o simplemente hacer crecer el patrimonio a largo plazo. Porque, aunque todas sean metas ambiciosas, cada una exige una estrategia diferente.

El objetivo determinará el plazo disponible, el nivel de riesgo asumible y, por tanto, las soluciones de ahorro e inversión más adecuadas. Por eso, antes de elegir un producto, conviene transformar una intención general, ese "quiero ahorrar más" o "quiero invertir mi dinero", en una meta concreta y, siempre que sea posible, cuantificable. Cuanto más definido esté el objetivo, más sencillo resultará construir una planificación financiera coherente y mantener el rumbo cuando aparezcan dudas o cambien las circunstancias.

Precisamente por eso, uno de los primeros ejercicios que realizan los asesores financieros consiste en ayudar al cliente a ordenar sus prioridades antes de hablar de productos concretos. El asesoramiento profesional puede facilitar este proceso e identificar las soluciones de ahorro e inversión que mejor se adapten a las circunstancias y objetivos de cada persona. Entidades como Mapfre cuentan con expertos que ofrecen orientación personalizada en sus más de 3.200 oficinas distribuidas por toda España.

¿Cuánto tiempo puedes mantener tu dinero invertido?

Una vez definido el objetivo, la siguiente pregunta es cuándo se necesitará ese dinero. El horizonte temporal es uno de los factores que más influye en cualquier estrategia de inversión y, sin embargo, no siempre recibe la atención que merece.

No debería seguir la misma estrategia quien prevé recuperar su capital en dos años que quien invierte pensando en las próximas dos décadas. El tiempo, de hecho, suele ser uno de los grandes aliados del inversor. Un plazo amplio permite asumir con mayor tranquilidad las oscilaciones normales de los mercados y mantener una visión de largo recorrido, mientras que un objetivo cercano obliga, por lo general, a priorizar la estabilidad y reducir progresivamente la exposición al riesgo.

En otras palabras, el horizonte temporal no solo determina cuánto tiempo permanecerá invertido el dinero, sino también qué tipo de estrategia resulta más adecuada. Elegir correctamente este plazo ayuda a evitar decisiones precipitadas y permite que la inversión responda realmente a la finalidad para la que fue concebida.

Por eso, antes de tomar cualquier decisión conviene preguntarse cuándo será necesario disponer de ese capital y si durante ese periodo pueden surgir necesidades que obliguen a modificar la planificación inicial. Tener claras esas respuestas permitirá diseñar una estrategia mucho más sólida y adaptada a cada situación.

¿Cómo reaccionarías si tu inversión pierde valor durante un tiempo?

Toda inversión implica algún grado de incertidumbre. Por eso, además de valorar cuánto riesgo se puede asumir, conviene pensar cuánta pérdida se está dispuesto a soportar.

Una persona puede considerar que tiene un perfil decidido cuando los mercados suben, pero descubrir que no se siente cómoda al ver disminuir temporalmente el valor de su inversión. Tomar decisiones precipitadas en esos momentos puede alejarla de sus objetivos iniciales.

Conocer el perfil de riesgo ayuda a construir una estrategia con la que sea posible mantener el rumbo incluso en periodos de volatilidad. El acompañamiento de un asesor de Mapfre permite evaluar esa tolerancia, aclarar las características de cada alternativa y ajustar la inversión cuando cambian las necesidades personales o las circunstancias del mercado.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.