Tom Kirkwood: el profeta de la longevidad sin límite

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El 4 de agosto de 1997 moría en Arlés (Francia) Jeanne Calment. Si su nombre les suena de algo, no será por lo que esa mujer hizo, sino por lo que ella fue, pues Jeanne ostenta todavía hoy el récord mundial de longevidad humana: 122 años y 5 meses.

Hasta la fecha no se tiene constancia de nadie que haya vivido más, pero Tom Kirkwood está convencido de que esta marca será superada. Así lo afirmó cuando lo conocí, en el año 2007.

Que la esperanza de vida va en aumento es un hecho -a una tasa de dos años y medio cada década, según el demógrafo James Vaupel-.

Redujimos la mortalidad infantil, tomamos mejores medidas preventivas y ahora curamos más enfermedades. Pero ¿tiene algún límite nuestra longevidad?

Kirkwood me reveló algo para muchos insospechado: el cuerpo no está programado para morir, como se creía, sino para sobrevivir.

Las células trabajan para que el cuerpo de cualquier animal nunca deje de desempeñar sus funciones vitales. Incluso, tras la defunción de una persona, las células siguen trabajando, y lo hacen mientras sus reservas de energía y de oxígeno lo permitan. De no ser así, por ejemplo, extraer un órgano vivo para trasplantarlo en otro ser humano sería impensable.

Vivir más años pasa, además, por forjarse una actitud positiva frente a la vida y mantener una interacción social sana. Kirkwood lo tiene clarísimo, ya que, según él, de no rodearse de gente también positiva y activa uno se deprime y deja de lado hábitos saludables como hacer ejercicio o mantener una dieta sana. Cuando eso sucede, es fácil entrar en una espiral que acaba por hundir y afectar físicamente a la persona. Por eso conviene hacer lo que siempre repito, «no parar», y que conste que esta vez lo dice Kirkwood. No está de más hacerle caso. Quién sabe, quizá lleguen a ser la próxima Jeanne Calment.

NEWCASTLE, 24th May 2012 - Professor Tom Kirkwood, associate dean for ageing, Newcastle University. Commissioned for Society.

Tom Kirkwood / Foto: Christopher Thomond (The Guardian)

¿Quién es?

Biólogo, 65 años. Decano asociado en el Instituto del Envejecimiento y profesor emérito en la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido. Destaca por su trayectoria investigadora y docente y por su papel como asesor del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Lores.

¿De dónde viene?

Nació en Durban (Sudáfrica), pero con tres años se trasladó a Inglaterra. Estudió Estadística Aplicada en Oxford y se doctoró en Biología en Cambridge. Tras años en el Instituto Nacional de Investigación Médica, en 1993 pasó a ser profesor de Gerontología Biológica en la Universidad de Mánchester.

¿Qué ha aportado?

Sus trabajos se centran en los mecanismos genéticos y no genéticos (la alimentación o el compor-tamiento) implicados en el envejecimiento. Padre de la teoría del soma desechable, ha publicado diversas obras de divulgación y es un asiduo colaborador de los medios.


 La anécdota

En 2006, Kirkwood emprendió el Newcastle + 85 Study, el monitoreo de más de 1000 personas de 85 años o más que ha desmontado algunos mitos sobre la vejez. Según el estudio, la gente mayor es por lo general más feliz e independiente de lo que se cree.