Soy enfermero, nací hace 33 años en Lugo y me hago llamar ‘enfermera saturada’. Acabo de publicar ‘Las uvis de la ira’ (Editorial Plaza and Janés). Por Virginia Drake

XLSemanal. Sus dos libros anteriores como enfermera saturada, La vida es suero y El tiempo entre suturas, también los protagoniza Saturnina Gallardo, una caricatura de usted mismo.

Héctor Castiñeira. Sí. Tiene bigote y barba [ríe] y, en el hospital, me llaman Satu. Esta locura empezó cuando decidí contar lo que vivo en el trabajo.

XL. ¿Por qué es usted mujer en la ficción?

H.C. Por una cuestión de mayorías. somos casi 300.000 enfermeros en España y el 90 por ciento son mujeres. Los hombres somos una más.

XL. Dice que el paciente que más protesta es el que mejor está.

H.C. Sí. La protesta es siempre síntoma de mejoría. Cuando peor están, menos fuerzas tienen y menos se quejan [ríe].

XL. Y que los pacientes exageran siempre.

H.C. El 132 por ciento exagera para que lo atiendan antes, pero los pillamos…

XL. Dedica un capítulo a las teletiendas…

H.C. Es alucinante. venden plantillas adelgazantes diciendo que cuanto más caminas con ellas, más adelgazas. ¡Y sin ellas también! [Ríe]. O las muletas con bocina y luz por si te levantas por la noche. Como el Rey Juan Carlos las tenía, los enfermos nos las pedían. Damos unas normales, sin lucecitas [ríe]. Las del Rey se agotaron en todas las ortopedias.

XL. Es verdad que las supervisoras les ponen aire frío por la noche en invierno?

H.C. Sí, para que no nos durmamos en la enfermería. Creo que también nos ponen micros…

XL. ¿No se inventa la mayoría de las cosas?

H.C. ¡Qué va! Todo es real y me ha pasado a mí o a mis seguidores.

XL. ¿Qué ven los pacientes en televisión?

H.C. Sin duda, Sálvame. Algunos hasta se duermen viéndolo, con lo que ahí gritan [risas]. Les gusta porque los ayuda a desconectar de sus problemas. Pero en la enfermería también vemos Sálvame.

XL. Y los traumatólogos… puro ego, dice.

H.C. Sí, se creen algo y son, en verdad, los de Bricomanía. Siempre hablan de martillos, sierras. Los médicos en general se sienten superiores al resto.

XL. ¿Un enfermero liga con las médicas?

H.C. A veces ligan los médicos con las enfermeras y se forman parejas: pasan mucho tiempo juntos; pero a nosotros las médicas casi ni nos miran [ríe].

XL. También analiza el regalo sanitario.

H.C. La caja roja de chocolates… a veces tenemos más cajas que en la propia fábrica. Y la gente mayor es más generosa y agradecida que los jóvenes.

XL. ¿Cómo es el paciente más odiado?

H.C. El que espera que lo atiendas como en un spa o te dice: «Oiga, que su sueldo lo pago yo con mis impuestos».


Desayuno de ‘enfermera saturada’: ¿galletas de hospital?

enfermera saturada desayuno, xlsemanal (2)

 

«Tomo un zumo de naranja, un kiwi, café con leche y dos o tres galletas tipo maría, pero no de las que dan en el hospital, que saben fatal».