Esta mujer podría ser la próxima presidenta de Francia. El rostro más reconocible de la extrema derecha europea habla de su rechazo total a la Unión Europea y al euro y de la agria disputa con su padre. Por Tilman Müller

Es una de las políticas más controvertidas de Europa. Bajo el liderazgo de esta francesa de 46 años, el partido nacionalista de extrema derecha Frente Nacional se ha moderado, lo que a su vez según avisan algunos analistas lo hace más peligroso. La política radical de su padre, Jean-Marie Le Pen, la marcó desde niña: solo tenía ocho años cuando una bomba destruyó su casa familiar. Los autores de aquel atentado nunca fueron detenidos. Entró en el partido siendo adolescente y en 2011 sucedió a su padre en la presidencia. Mientras él es conocido por sus posturas antisemitas, ella intenta que el partido sea más aceptable para los votantes de centro. Y no le ha ido mal. En las elecciones europeas de 2014, el Frente Nacional fue el más votado de Francia. A comienzos del año 2015 la relación padre e hija se rompió y, como ella afirma, para siempre. Fue cuando Jean-Marie Le Pen calificó las cámaras de gas de “detalle de la historia”.

XLSemanal. Durante muchos años, su partido fue el paria de la extrema derecha en Francia. Ahora, la revista norteamericana Time la ha elegido como una de las cien personas más influyentes del mundo

Marine Le Pen. Es una inclinación de cabeza ante los franceses, un reconocimiento de que en Europa existe una fuerza política potente que es contraria a esta globalización rampante.

XL. Suena usted como una activista de izquierda.

M.L.P. Conceptos como ‘izquierda’ o ‘derecha’ no tienen ningún significado para mí.

“Términos como ‘izquierda’ y ‘derecha’ no significan nada para mí. Defiendo la nación. Y eso no tiene nada que ver con la agresión y la guerra”

XL. Una vez dijo. Soy francesa, no hablo inglés. ¿Por qué?

M.L.P. Porque creo que la francofonía está perdiendo buena parte de su relevancia. Y nuestros líderes políticos no hacen nada para evitarlo. Entiendo el inglés, pero no me gusta hablarlo. En el mundo ya hay bastante gente que lo habla y demasiado poca que hable francés.

XL. Desde que alcanzó la presidencia, ha intentado transmitir la imagen de que su partido ya no es solo un grupo de señores que minimizan el Holocausto y lamentan la extranjerización del país.

M.L.P. Nuestro partido ha mudado la piel. Defendemos los derechos del pueblo francés, por eso muchas veces nos posicionamos frente a las élites, los bancos y las multinacionales. Hace tiempo que no nos limitamos a protestar, nos hemos convertido en un partido capaz de alcanzar el poder en un futuro muy próximo.

Marine Le Pen en un retrato promocional tomado en 2003, con 35 años, cuando asumió la vicepresidencia del partido fundado por su padre

XL. Entre los seguidores famosos del Frente Nacional de los viejos tiempos figuraban Alain Delon y Brigitte Bardot. ¿Siguen estando con usted?

M.L.P. A Brigitte la visité el pasado septiembre en Saint-Tropez. Siempre hablamos de nuestros animales. Yo tengo cuatro gatos; me gustaría tener quince, pero entiendo que sería poco razonable.

XL. Brigitte Bardot llegó a ser condenada por incitación al racismo. Es posible que también comparta su aversión a la cesión de soberanía.

M.L.P. La Unión Europea no funciona. Las dos nos referimos a ella como la Unión Soviética Europea.

XL. ¡Hombre! La Unión Soviética era una asociación forzada de dictaduras comunistas y la Unión Europea es una unión democrática de Estados…

M.L.P. Yo quiero que cada Estado pueda decidir por sí mismo. Para mí, el más importante de los derechos humanos es poder amar al propio país sin que se te tilde de belicista. En los Estados Unidos a todo el mundo le parece estupendo ir con la bandera de las barras y estrellas a todas partes. Si nosotros hacemos lo mismo con la tricolor, nos tachan de fascistas.

XL. Distorsiona usted la cuestión. Precisamente los franceses no tienen ningún reparo en mostrar su amor por su patria, sobre todo con banderas. ¿Y por qué no menciona las ventajas que implica la UE? Por ejemplo, el hecho de que no haya habido ninguna guerra en Europa Central en los últimos setenta años.

M.L.P. ¿Piensa usted que la UE es una zona libre de tensiones y conflictos? Nunca han circulado tantas ofensas entre las capitales europeas como ahora. A los alemanes se los considera los nuevos amos de Europa; a los griegos se los ve como ladrones; a los italianos, como tramposos; y a los franceses, como perezosos. Para mí, la UE no es una organización para la paz, sino una plataforma de guerra económica, una competición que se refleja en los diferentes niveles salariales de cada uno de los países miembros.

XL. ¿Y por eso quiere regresar al franco?

M.L.P. El euro no funciona. Muchos países solo siguen en el euro por el miedo a salirse.

XL. Ningún país quiere salir del euro, ni siquiera Grecia.

M.L.P. Pero si un país abandonara el euro se producirá un efecto dominó. Muchos países lo seguirían. El regreso a las divisas nacionales no puede ser precipitado, debería hacerse de una forma muy meditada y organizada.

XL. Usted demanda nuevas barreras y aduanas. En su opinión, ¿los franceses tendrían que pagar impuestos a la importación si se compraran un BMW, por ejemplo?

M.L.P. Estaría encantada si los franceses dejaran de comprar coches alemanes y solo compraran coches Renault y Peugeot. En cuanto que los países recuperaran su moneda, la cotización del marco alemán subiría y la del franco francés caería. De esa forma Francia sería mucho más competitiva, se venderían más coches franceses porque serían más económicos.

XL. ¿Quiere decir con esto que Europa es la única culpable de la debilidad económica francesa?

M.L.P. La UE es responsable porque nos impide combatir el mal que nos afecta. Nuestra alta tasa de desempleo también es consecuencia de la libre circulación de trabajadores impuesta por la UE, que se ha traducido en un aluvión de trabajadores baratos procedentes de otros países.

XL. En cuanto a la cuestión ucraniana, defiende la postura de Rusia y no la de Europa. Usted y el presidente Putin parecen tener el mismo objetivo: dividir Europa.

M.L.P. ¿A qué o a quién se supone que queremos dividir? Putin quiere que se le deje de hacer la guerra. La UE está llevando a cabo una guerra fría contra Rusia por encargo de los Estados Unidos. Una guerra contra Rusia no beneficia los intereses de Francia.

La ‘sobrinísima’: Marion Maréchal-Le Pen es, a sus 25 años, la figura emergente del clan y la parlamentaria francesa más joven de la historia

XL. Su partido ha obtenido un crédito de nueve millones de euros de un banco próximo a Putin. ¿Se ha dejado comprar?

M.L.P. Ningún banco francés o europeo quería concedernos el préstamo. Necesitábamos dinero para nuestras campañas, por eso agradecemos cualquier apoyo que recibamos.

XL. Ha vuelto a viajar a Moscú recientemente. ¿Por qué motivo?

M.L.P. Porque tengo una gran responsabilidad ante mi país y quizá sea la próxima presidenta de nuestra República. Creo que estas conversaciones son importantes en mi condición de líder político.

XL. El patriotismo muchas personas lo encuentran algo positivo; sin embargo, el nacionalismo…

M.L.P. No hay que demonizar la palabra ‘nacional’, es un concepto positivo. La defensa de la propia nación no tiene nada que ver con la guerra ni con la agresión.

XL. Pero sus declaraciones contra los inmigrantes sí que suelen ser bastante agresivas. Una vez calificó a los gitanos de nómadas criminales.

 M.L.P. La emigración masiva es una catástrofe. Nuestros ciudadanos sufren por su culpa, nuestra libertad está en juego. Las personas que entran ilegalmente en nuestro país deben ser expulsadas. No podemos ser indulgentes.

XL. La actual posición de Nicolas Sarkozy no se encuentra muy alejada de ese extremo. ¿Mantiene contacto con él?

M.L.P. No, nunca he hablado con él. El señor Sarkozy me ataca desde los medios de comunicación, a veces también con golpes bajos. Es muy brutal y desagradable.

XL. ¿A quién ve como su principal rival para las elecciones presidenciales de dentro de dos años. a Sarkozy o al actual presiente, François Hollande?

M.L.P. Me alegro de poder enfrentarme a los dos, son dos antiguos jefes del Estado que cargan con la responsabilidad por los males de la última década. Tanto el fundamentalismo islamista como la inseguridad ciudadana se han extendido enormemente a lo largo de estos años.

XL. ¿Cree en serio que tiene opciones de ganar?

M.L.P. Por supuesto. Quiero llegar al poder para devolverles a todos los franceses lo que han perdido.

Angela Merkel es una dama de hierro. Pero me enerva que nadie diga claramente que todo lo hace por Alemania y sus decisiones son catastróficas para nosotros”

XL. Ha sido reelegida como presidenta del Frente Nacional con el cien por cien de los votos. Eso recuerda a las votaciones en Corea del Norte.

M.L.P. Todos los participantes estuvieron a favor de elegir a Marine Le Pen y ninguno en contra; todos ellos se mostraron de acuerdo con mi estrategia.

XL. Su padre fundó el Frente Nacional, usted es la presidenta, su sobrina ocupa un escaño en el Parlamento. Suena más a nepotismo que a funcionamiento democrático.

M.L.P. Si los militantes lo deciden, ¿qué problema hay? Hasta ahora soy la única de la familia en suceder a Jean-Marie Le Pen al frente del partido. En este apartado hay bastantes récords por batir. Como el de los Bush en los Estados Unidos, por ejemplo. Nosotros ni siquiera hemos colocado todavía a ningún miembro de la familia en la presidencia.

XL. Sin embargo, en estos momentos su familia parece estar dividida. Usted le exigió a su padre que abandonara el Frente Nacional cuando describió las cámaras de gas como un detalle de la historia. ¿Siguen hablando entre ustedes?

M.L.P. No. Nos hemos distanciado de una forma irreconciliable. Sigue estando lleno de odio y le mueve la sed de venganza. No es la primera vez que nos peleamos. En 2011, cuando decidí presentarme a la presidencia del partido, llegó a hablar de “desdemonización del Frente Nacional” y añadió que eso no conducía a nada. Pero aquella vez seguimos trabajando juntos. Hoy no puedo imaginarme de qué forma podríamos recuperar el contacto.

XL. No es la primera pelea que se produce en el seno de su familia. Tras la separación de sus progenitores en 1987, su padre se burló de su exesposa diciéndole que podía irse a fregar escaleras, a lo que su madre respondió apareciendo ligera de ropa en la portada de Playboy.

M.L.P. Yo era una adolescente en aquella época, que fue horrible, pero ha llovido mucho. Ahora tengo una relación muy estrecha con mi madre.

XL. ¿Qué opina de Angela Merkel?

M.L.P. Defiende los intereses de los alemanes realmente bien; es una mujer enérgica, una dama de hierro. Pero su política va totalmente en contra de mis ideas. En el trasfondo de todas sus decisiones está la cuestión de si es bueno para Alemania y los alemanes. Me enerva que nadie le diga claramente. Sabemos que lo hace por Alemania, pero no nos imponga sus medidas, son catastróficas para nosotros.

Colectivos feministas como Femen suelen recibir a Le Pen allá donde va con eslóganes como. Marine, ¡arrepiéntete! o Sextremismo sí, fascismo no 

MATAR AL PADRE

La guerra entre padre e hija es total. Ella, presidenta del Frente Nacional (FN), ha expulsado a su progenitor del partido que él fundó en 1976. Jean Marie ha pasado de la ira a las amenazas y coquetea con crear una nueva formación. Su hija, mientras, lo culpa por los malos resultados en las últimas elecciones regionales. El detonante del desencuentro fue una entrevista en la radio en la que el patriarca se despachó a gusto. “Las cámaras de gas son solo un detalle en la historia de la humanidad”, soltó. Jean-Marie Le Pen no le ve ningún problema a la afirmación. “No lamento nada. No veo dónde está la perversidad de lo que dije” . Del vodevil familiar solo ha salido indemne Marion Maréchal-Le Pen, nieta de Jean-Marie y sobrina de Marine. Por acuerdo entre padre e hija, será ella quien lidere la formación en la región Provenza-Alpes-Costa Azul en las elecciones del próximo diciembre. La cuestión es saber si seguirá el camino de su abuelo o si buscará una unión entre las facciones del FN.