Ver un oso pardo es casi imposible, tanto que, pese a su tamaño, se han convertido en auténticos espíritus del bosque. Quedan solo 190 en la Cordillera Cantábrica y 25 en los Pirineos. Aunque han aprendido a esconderse del ser humano, esta primavera no pasarán inadvertidos. la película ¿Para qué sirve un oso?, protagonizada por Gonzalo de Castro y Javier Cámara, está dispuesta a enseñarnos la vida secreta de estas joyas de nuestra naturaleza.

Mañana salgo a matar al oso , decía el abuelo, contando con emoción su aventura cinegética en aquella Asturias de los años 60. A los seis años, pocos animales resultaban más temibles que un oso y aquello le parecía a su nieto de una valentía increíble. El abuelo contaba cómo los había visto mientras pescaba salmón y cómo había escuchado su gruñido, que imitaba admirablemente. Durante todo el día, su nieto imaginaba los lances del abuelo y el oso y, una y otra vez, le venía a la cabeza la historia de Favila, el hijo del rey Pelayo, al que había matado un oso. Cuando regresaron los cazadores, el niño corrió a enterarse del resultado de tamaña aventura. El abuelo había pisteado al oso con la ayuda del guarda hasta dar con él. Entonces contó, mirando a su nieto fijamente, el oso se volvió y me miró. Era un animal magnífico, el más bonito de todos los animales que he visto. Levanté el rifle y no pude disparar. Habría sido un crimen. Ahí me di cuenta de que jamás podré matar un oso. La anécdota es real, de un abuelo ingeniero de minas y conocido pescador en la región, y sirve para ilustrar lo que el oso ha significado siempre en el norte de España. Poco tiempo después de aquella anécdota se prohibió la caza de osos en nuestro país y la especie fue poco a poco sorteando una extinción que parecía anunciada. En el transcurso de dos generaciones, nuestros osos se han convertido en algo así como espíritus del bosque. Pocos los han visto. Viven a la sombra de los últimos caducifolios de Asturias, Galicia, Cantabria, Palencia o León o en lo más recóndito de los Pirineos. Es casi imposible encontrarse con uno paseando por los bosques de la Cordillera Cantábrica. Aunque algo miopes, cuentan con un excelente sentido del olfato y con un oído prodigioso que les permiten tomar la delantera y esconderse de los temidos humanos. Pero están ahí. Por derecho propio. Apenas 190 osos sobreviven en la Cordillera Cantábrica y otros 25 en los Pirineos. Son nuestros mayores predadores terrestres, glotones omnívoros que se alimentan de todo cuanto se pone a su alcance. Pacíficos, viven en lo más profundo de los bosques como reliquias de un mundo en el que la naturaleza aún no estaba doblegada por el hombre. Pero, de vez en cuando, matan alguna res o destrozan colmenas en busca de miel. Y eso les ha costado la vida a muchos. Hoy, por fortuna, las leyes y asociaciones como la Fundación Oso Pardo o el Fapas (Fondo para la Protección de Animales Salvajes) ayudan a paliar los desaguisados que los osos organizan ocasionalmente pagando los desperfectos. ¿Que para qué sirven? Hace años le preguntaron a un célebre naturalista español para qué servían las especies a las que no se les podía sacar partido económico. Para nada contestó. Como el Museo del Prado. n

Primer paseo de primaveraUna osa, con sus dos crías, olfatea el aire. Los oseznos, que han nacido en enero, salen de la osera a principios de primavera tras los duros meses del invierno. Para los científicos españoles, las hembras con crías, que se mueven en un territorio más reducido, suponen una ayuda inigualable para estimar las poblaciones de osos. La gestación de las osas dura cerca de nueve meses. Suelen parir dos o tres crías, que pesan al nacer solamente 400 gramos.

Juegos de juventudLos osos llevan una vida solitaria, pero los hermanos pueden estar juntos hasta su tercer invierno. Con la madurez sexual, se independizan. En mayo y en junio, los osos entran en celo. Son muy promiscuos, tanto los machos como las hembras.

Panal de rica mielLa miel es un manjar irresistible para los osos. En ocasiones encuentran colmenas de apicultores locales y se dan un festín. Los daños causados por estos animales se pagan con fondos de indemnización reservados.

Vigilar para conservar Miembros de la Fundación Oso Pardo y del Fapas vigilan y estudian a los osos cantábricos durante todo el año. Observando las heces de un oso se puede conocer su estado de salud y la dieta que ha seguido. Los osos viven entre 20 y 25 años.

Un peso pesado muy ágilA pesar de su peso, que alcanza los 300 kilos, y de que erguidos en dos patas miden hasta dos metros, los osos dan muestra de una sorprendente agilidad. Sus garras les permiten afianzarse por empinados roquedos y neveros resbaladizos, y en su incansable búsqueda de frutos y miel, trepar a los árboles.

Gonzalo de castro

Conocido por su papel de doctor Mateo en la tele, interpreta a un zoólogo dedicado a proteger a los osos pardos en ¿Para qué sirve un oso?, que coprotagoniza con Javier Cámara.

“Un oso sirve también para que uno vuelva a la naturaleza; yo me compré una casa en el campo”

XL. Después de esta experiencia, ¿qué prefiere. trabajar con osos o con actores? G.C. [Se ríe] Es más fácil con personas, créame,

por muy raros que seamos. XL. Entre Doctor Mateo y sus películas con el director asturiano Tom Fernández (trabajó también en La torre de Suso) es usted ya medio asturiano G.C. Pues casi. Con Doctor Mateo, llevo tres años yendo a Asturias, una región extraordinaria, bellísima. En la película se ven tomas de las que te preguntas. ¿Esto está rodado en España? . Porque Tom nos llevó a rodar a sitios recónditos, lugares de una belleza abrumadora por la comarca del Camí. Y luego, la gente, que es, al final, lo mejor de Asturias. Yo estoy flipando en colores con Asturias, me quedo enamorado de cada lugar que descubro. XL. ¿Viviría en el bosque subido a un árbol, como su personaje?G.C. Pues sí, te lo digo de verdad. No quiero ir de Orzowei por la vida, pero sí que lo haría. Sobre todo en el bosque que yo he visto en Asturias. XL. Trabajaron rodeados de osos.G.C. Yo no los vi, pero los sentí. Es aquello de que ellos te ven, pero tú a ellos no. Esa es la magia del oso. O sea, que haberlos, haylos. XL. ¿Aprovechó para perderse en el bosque o era demasiado riesgo?G.C. No, no. Si me pierdo, me matan. Me di unas vueltas con la gente del Seprona. Donde tú ves una hoja, ellos ven una pista. De pronto se paran y te dicen. Mira, esto es una caca de oso . El tío la cogía, la abría, y me decía lo que había comido el animal. XL. ¿Qué aprendió?G.C. Pasé por lugares por donde no había cruzado un ser humano en siete años, mira lo que te digo. Conoces el bosque que nadie conoce, caminas por donde pasa el jabalí, el oso XL. ¿Se ha convertido en un ecologista convencido?G.C. Hombre, me ha abierto los ojos. Yo vivía de espaldas al bosque y a la naturaleza. Soy muy de asfalto, muy de Madrid y, mira, te puedo decir que me he comprado una casa en el campo no hace mucho. Para eso sirve un oso también, para que uno vuelva al campo. n