Hasta ahora, la posibilidad de reducir o frenar la alergia al polen implicaba más de 70 pinchazos durante varios años o tomar antihistamínicos. Una vacuna frente a la alergia al pelo de gato puede empezar a cambiar las cosas. Aún en fase de prueba, sus creadores aseguran que es efectiva con solo cuatro inyecciones. La esperanza que abre para los alérgicos es una buena noticia. La mala, mayo se acerca y será terrible

La primavera de 2012 fue una de las más leves de los últimos años para los pacientes alérgicos. La de 2013 promete todo lo contrario. los granos por metro cúbico duplicarán los del año pasado.

La situación puede complicarse si en mayo el tiempo es anticiclónico, escasean las lluvias y las temperaturas se moderan. Además, la presencia simultánea de varios pólenes provoca que, en la mayoría de las provincias, el 95% de los pacientes estén polisensibilizados. Esto afectará a los 14 millones de españoles, casi el 30 por ciento de la población, que reaccionan con estornudos, irritación y ahogos a unas sustancias inofensivas pero a las que ellos son hipersensibles. Sus sistemas inmunitarios identifican como amenazas cosas que no lo son el polen, el pelo de los animales o ciertos alimentos y la reacción defensiva contra estos alérgenos puede llegar a causar incluso un choque anafiláctico, letal en potencia. Pero, entre tantos malos presagios, el futuro de las personas con alergias está lleno de buenas noticias.

Los científicos están hoy ante un giro radical en los tratamientos. ya no deberán recurrir a terapias de hiposensibilización que duran años, sino que pronto podrán tratar a sus pacientes con unas pocas inyecciones. Por otro lado, hace poco tiempo ya están disponibles unos nuevos medicamentos que facilitan el tratamiento de los pacientes con dermatitis atópica, que alivian los síntomas incluso en los casos más graves, y también técnicas de diagnosis mucho más rápidas y precisas que las tradicionales. Gracias a estos hallazgos, los investigadores pueden detectar incluso posibles riesgos de alergias en bebés antes de que nazcan.

En febrero, en un congreso de alergólogos celebrado en San Antonio (Texas), toda la atención se centró en una nueva inyección contra la alergia al pelo de gato, una de las vacunas más prometedoras hasta la fecha. Bastan cuatro aplicaciones en solo tres meses para que la mayoría de los afectados toleren la presencia de felinos. El cambio es radical. en una terapia de hiposensibilización tradicional, en la que se expone al paciente a los causantes de su reacción alérgica en intervalos regulares, se le administran hasta 70 inyecciones a lo largo de entre tres y cinco años. Si funciona, será una gran revolución , ha asegurado Harold Nelson, director de estudios del fármaco, a la revista alemana Focus. La alergia al pelo de gato suele estar muy marcada. Un profesor puede verse afectado con que solo un niño de su clase tenga algún pelo de gato en su abrigo , agrega Margitta Word, encargada de probar el nuevo producto en la clínica berlinesa La Charité.

La nueva inyección, llamada ToleroMune, ha sido desarrollada por la empresa británica Circassia en colaboración con la Universidad canadiense de McMaster. Para aliviar los síntomas lo más pronto posible, sus descubridores reproducen en el laboratorio pequeños fragmentos de las principales sustancias alérgicas presentes en el pelo de gato. Estas porciones son demasiado pequeñas como para que los sensores alérgicos del organismo las detecten. Sin embargo, le aportan al sistema inmunitario la información que necesita para establecer su tolerancia. La evolución de los enfermos dos años después de haber recibido las inyecciones es elocuente. En los 202 pacientes en los que se ha probado, los síntomas se redujeron a la mitad; en los pacientes que solo recibieron un placebo, la reducción fue de un 15%.

Esta misma técnica se va a emplear para desarrollar nuevos tratamientos contra las alergias a las gramíneas, a los ácaros del polvo y a la ambrosía, la planta más alergénica del mundo. No hay aún resultados, pero sí una más que contrastada esperanza de estar ante una solución. Los científicos ya conocen la estructura de los alérgenos más importantes. Hoy somos capaces de crear artificialmente casi todas las moléculas alérgicas , afirma Rudolf Valenta, de la Universidad Médica de Viena. De hecho, ya hay disponible un chip capaz de comprobar la existencia de una alergia a más de 100 sustancias individuales, y de forma simultánea y con menos de un microlitro de sangre. Esta técnica permitirá que el diagnóstico sea mucho más preciso que con los actuales test cutáneos. Valenta ha podido comprobar a su vez que en las soluciones de alérgenos utilizadas hasta hoy en las terapias de hiposensibilización faltaban algunos alérgenos muy importantes. Hemos identificado, de hecho, un nuevo alérgeno de los ácaros al que reaccionan el 80 por ciento de los alérgicos al polvo dice. Pero en los productos empleados hasta hoy no está presente .

Este es uno de los principales motivos por los que la hiposensibilización no funciona con todos los pacientes. Valenta confía en que los alérgenos de laboratorio reemplacen algún día a esta terapia clásica, de hace ya más de un siglo. Hoy trabaja en una nueva tecnología, en la cual fija fragmentos de alérgenos sintéticos a componentes extraídos de una vacuna contra la hepatitis B. Con esta combinación busca alcanzar el mismo efecto sobre el sistema inmune que tiene la hiposensibilización, solo que con muchas menos inyecciones y, así, también con menos efectos secundarios. Si se demuestra su eficacia, estas inyecciones estarían disponibles en pocos años. Pese a todos estos avances, muchos expertos recuerdan que solo se está tratando adecuadamente al diez por ciento de los pacientes. Y, sin tratamiento, las alergias se pueden agravar. De una simple alergia al polen no tratada se pasa en un tercio de los casos a un cuadro de asma alérgica, que produce dificultades respiratorias que pueden resultar letales. Se sabe ya incluso que un alumno con alergia al polen saca peores notas.

Las primeras señales de la enfermedad suelen ar en la infancia. En el 60% de los casos, la dermatitis atópica aparece en el primer año de vida. La alergia a los ácaros del polvo, en torno al segundo año. Y la alergia al polen, normalmente ya en edad escolar. Los científicos saben con certeza que las alergias tienen un componente genético. Si uno de los padres es alérgico, el bebé tiene entre un 20 y un 40% de riesgo de mostrar síntomas. La posibilidad de que esa predisposición hereditaria se concrete depende también de la forma en la que los niños crecen. Irina Lehmann, del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental, estudia desde 2006 el entorno de 629 niños y sus madres. Su conclusión, como apunta a la revista Focus es que la prevención no debería iniciarse tras el parto, sino ya en el embarazo. Ahí ya se puede actuar sobre el sistema inmune del bebé .

Mediciones del aire hechas en las casas de las futuras mamás muestran que la presencia de algunas sustancias nocivas aumenta la concentración de los transmisores responsables de la respuesta inflamatoria presentes en la sangre del feto, haciendo que el niño sea más proclive a las alergias. Estas sustancias están en los colorantes y en los muebles. Lehmann aconseja por ello que los padres mediten si de verdad conviene pintar y redecorar la futura habitación del niño. Si lo hacen, es mejor utilizar pinturas bajas en emisiones, que vienen identificadas como tales . Lehmann ha observado también que muchos niños muestran unos valores inflamatorios altos cuando se ha cambiado hace poco el suelo de sus habitaciones.

Otras investigaciones muestran que, si las embarazadas fuman o están expuestas al tabaco, sus hijos, al nacer, tienen en la sangre menos células T reguladoras. Estas células inmunitarias especiales asumen en el cuerpo la función de fuerzas del orden que controlan a las demás células inmunitarias y evitan las sobrerreacciones. Si estas células escasean, el sistema inmune puede atacar al polen, a las escamas del pelo de los gatos o a las partículas de nueces Y es el comienzo de una alergia. Pero los científicos ya trabajan también en cómo salvar ese déficit. Las pistas son cada vez más, y más claras. ¿Tienen las alergias los días contados? Es pronto para decirlo, pero quizá estemos ante el principio del fin.

Adiós a la alergia con cuatro inyecciones

Cómo actúa la alergia en el cuerpo

Uno de cada diez pacientes reacciona alérgicamente a los animales, sobre todo a los gatos. El desencade-nante no es el pelo en sí, sino las proteínas presentes en la saliva del gato. Al lamerse, los animales depositan esas proteínas en el pelo. (A) Los científicos denominan Fel d 1 a la principal proteína que desencadena la alergia. Si consigue llegar hasta las vías respiratorias de una persona alérgica al pelo de gato, se ancla a unos anticuerpos específicos. Estos sensores se encuen-tran en la superficie de las células inflamatorias, los llamados mastocitos. (B) Los mastocitos proceden entonces a liberar unas sustancias encargadas de producir la respuesta inflamatoria. (C) Esta respuesta se traduce en nariz congestionada, ojos llorosos y erupciones cutáneas.

Así funciona la nueva inyección

Para la inyección que se ha estado poniendo a prueba recientemente, los científicos empiezan reproduciendo en sus laboratorios fragmentos del alérgeno gatuno Fel d 1. (A y B) A partir de estos fragmentos se elabora un producto inyectable. Los pacientes alérgicos al pelo del gato reciben cuatro inyecciones en el plazo de tres meses. (C) Los fragmentos inyectados son captados por unas células inmunitarias específicas, denominadas células dendríticas. (D) Estas células se encargan de entrenar a las llamadas células T reguladoras, que son las ‘fuerzas del orden’ del sistema inmunitario, responsables de controlar las demás células y de impedir las sobrerreacciones. Las células T se encuentran ahora en condiciones de indicarle al organismo que la proteína Fel d 1 no representa peligro alguno. (E) En los pacientes tratados hasta ahora con la nueva inyección, los síntomas alérgicos se han reducido a la mitad.

¿Sabe qué se esconde en la comida?

El tratamiento de las alergias alimentarias es, en principio, simple. los pacientes deben mantenerse alejados de las sustancias ante las que reaccionen. El médico puede diagnosticar estas alergias mediante el llamado ‘test de provocación’. El paciente toma, bajo estricto control facultativo, diferentes dosis del alimento sospechoso para comprobar la reacción del organismo. Los doctores pueden determinar así si existe o no una alergia al cacahuete o los cítricos, por ejemplo, y en qué cantidades resultan problemáticos.