El francés William-Adolphe Bouguereau aborda en sus obras una representación de la mujer idealizada en su aspecto físico, que refleja un rol dominante y poderoso, muy adelantado a su tiempo, el siglo XIX. “La segadora” es un claro ejemplo de ello.

El autor. William-Adolphe Bouguereau (La Rochelle, Francia,

1825-1905)

El pintor preferidode Chopin

Su trabajo, con frecuencia centrado en temas mitológicos, fue exhibido en el Salón de París durante toda su vida profesional. Se le conocen 826 obras y fue considerado uno de los artistas más importantes de su época. Admirado por el compositor romántico Chopin y otras personalidades del momento, su obrá alcanzó proyección internacional, hasta que en 1920 cayó en el olvido ante los impresionistas, que comenzaron a ganarse la aceptación del público. Fue uno de los últimos artistas de la gran Academia Francesa, como Chardin, Poussin, Fragonard o Ingres. Y resultó elegido miembro de la Academia de Bellas Artes del Institut de France. n

1. El motivo. idealización del trabajoEn su mundo pictórico, Bouguereau idealizó hasta la pobreza o las tareas cotidianas y duras, como la de segar la hierba o afilar la guadaña. El rostro, bello y limpio, no refleja ningún esfuerzo ni agotamiento. Su ropa es impecable y el pañuelo sobre su cabeza no se ha desplazado ni un milímetro. Sus pies aparecen descalzos, pero ni ellos ni sus manos son testigos de trabajos realizados en un entorno rural.

2. La composición. como una escultura clásica Bouguereau fue uno de los pintores más renombrados de su época y exponía cada año en el Salón de París. A lo largo de toda su obra prevalece la representación de la figura femenina. Al representar a la campesina de cuerpo entero, en una postura firme, segura y con una anatomía que recuerda a una escultura de la Antigüedad clásica, la dota de un carácter monumental que se apodera de todos los planos del lienzo.

3. La técnica. en busca de la piel perfectaUsaba técnicas tradicionales para construir la pintura pocoa poco. Como muchos de sus coetáneos, realizaba cuidadosos estudios de las formas a lápiz y bocetos en óleo hasta lograr una figura humana perfecta. E incluso antes de pintar determinaba la historia de su protagonistas. Especialmente valorada ha sido su habilidad para reproducir la piel, las manos y los pies tan fielmente.

4. El simbolismo. la guadaña mortalEn muchas representaciones de jóvenes campesinas, inocentes y serenas, Bouguereau incorporó detalles sutiles, dejando hablar al lenguaje de los símbolos. Aunque muy común, la guadaña es una herramienta agrícola con un significado especial, ya que se utiliza cuando se completa el ciclo de la cosecha, pero también es el instrumento más habitual con el que se representa simbólicamente la muerte.

5. El paisaje. con exactitud fotográficaHay un gran realismo en la perspectiva de la composición de este cuadro. Diferentes planos compuestos por la hierba y las flores dan paso a una zona arbolada y, a su vez, abren la vista hacia montañas lejanas, hasta que el horizonte se pierde en un cielo azul mezclado con suaves tonos rojizos del atardecer. La paradoja está en que el paisaje realista es fruto de la imaginación y la gran capacidad de observación y memorización del artista.

6. La paleta. muy estudiadaLos dibujos al óleo y estudios de composición servían para determinar las adecuadas armonías de color y para detectar los focos de luz y de sombra. Al igual que el croquis, estos se basaban en la imaginación, componiendo un patrón relativamente abstracto sobre el cual Bouguereau aplicaba los colores y las tonalidades grises para lograr los tonos de la piel, el brillo del blanco o las intensas pinceladas del ropaje.

PARA SABER MÁS.

El cuadro pertenece a la colección Pérez Simón y formó parte de la recientemente clausurada exposición Heroínas en el museo Thyssen. El catálogo de la exposición puede adquirirse en la librería del museo Thyssen o en la tienda on-line. www.museothyssen.org.Rústica con solapas, 336 páginas.Precio. 38 euros.