Una exposición reúne obras de Kazimir Malévich y otros artistas rusos que vivieron la revolución y cambiaron la pintura moderna. Por Suzana Mihalic

El autor: Kazimir Malévich (Kiev, 1879-Leningrado, 1935)

Kazimir Malevich

Protagonismo de la nada y la geometría

Pintó cuadros de tipo impresionista hasta que conoció el cubismo de Picasso y Braque y el futurismo. No se quedó ahí. Fundó el movimiento suprematista, que se dio a conocer en 1915 en una exposición en la que sobresalió la obra Cuadrado negro. Era una exaltación del plano puro, el cuadrado, el círculo y la cruz. Era un nuevo lenguaje que buscaba la supremacía de la nada. Luego evolucionó y alternó obras de una austeridad absoluta con otras más coloridas y dinámicas.

Kazimir Malévich / Deportistas, 1930-1931 / [Sportsmen] / Óleo sobre lienzo, 142 × 164 cm / Museo Estatal Ruso, San Petersburgo / INV. -9439 /132379 / © Museo Estatal Ruso, San Petersburgo

1. El estilo: regreso a la figuración

En 1915, Kazimir Malévich convulsionó el mundo artístico con la exposición 39 obras abstractas. Eran cubos, cruces… y el impactante Cuadrado negro. Nacía así el suprematismo. la búsqueda del protagonismo de la nada, la reducción extrema de los elementos pictóricos, un nuevo lenguaje plástico dominado por la abstracción geométrica. Pero estos Deportistas son de 1930, cuando resurge en Malévich la figuración, eso sí, alejada del realismo.

2. Los protagonistas: autómatas y anónimos

Las cuatro figuras aparecen como maniquíes sin expresión. Así transmite Malévich la idea de que la progresiva mecanización del ser humano lo puede convertir en un autómata sin personalidad. Estos maniquíes no tienen rostro. Solo en la segunda figura de la izquierda se puede percibir una tímida intención de marcar los ojos, aunque no queda claro si es intencionado o se trata de una simple ilusión óptica.

3. Colores: el patrón del arcoíris

En palabras del propio Malévich, «el color es luz». Para conseguir la luminosidad de sus cuadros, tanto en su época supremática como después, siguió el mismo patrón: la combinación de amarillo, rojo, verde y azul con los “no colores” blanco, negro y gris. Malévich leyó estudios científicos sobre la luz y aplicó los colores del espectro visible, los tonos del arcoíris que es capaz de percibir el ojo humano.

4. Pinceladas: briznas de blanco

Malévich -quien al principio se fabricaba sus propios pinceles- utiliza aquí densas pinceladas para cubrir las superficies de la manera más uniforme posible. Aun así, hay partes en las que el color no lo cubre todo. Se dejan entrever partes blancas -como briznas- del fondo, en las camisetas, los pantalones o los zapatos.

5. La simetría: precisa y total

Malévich, que durante una época de su trayectoria huyó de la simetría, aquí apuesta totalmente por ella. Cada individuo está dividido en dos mitades y también hay una división del lienzo en dos partes. esta se realiza entre la segunda y la tercera figura. Todo parece medido. la masa corporal y la altura son las mismas para los cuatro individuos.

6. El espacio: pista de atletismo

Predomina la verticalidad de las figuras, asentadas en un suelo que está dibujado en diferentes capas divididas con líneas horizontales. También estas líneas son simétricas y contienen los mismos colores. Es posible que simulen una pista de atletismo, con la tierra rojiza y el césped en el fondo. En la parte superior, un cielo ausente es sustituido por un plano color blanco.

PARA SABER MÁS

FUNDACIÓN MAPFRE, Madrid. De Chagall a Malévich. el arte en revolución. Hasta el 5 de mayo.

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