En los primeros días de la ofensiva alemana contra Moscú durante la Segunda Guerra Mundial, el alto mando soviético ordenó a sus pilotos embestir los bombarderos de la Luftwaffe. Los que sobrevivían a esas misiones suicidas enseñaban a otros pilotos cómo llevarlas a cabo. Por José Segovia

El primer ataque nocturno de este tipo lo llevó a cabo Victor Talalikhin, una proeza por la que fue condecorado con la Medalla de Oro del Héroe.

En el año 1945, 180 aviones alemanes se lanzaron contra 1300 aparatos aliados que iban a bombardear Berlín

Los soviéticos contabilizaron un millar de embestidas de sus pilotos contra aviones alemanes en 1941 y 1942, algunas de las cuales fueron protagonizadas por aviadoras rusas.

Por su parte, en marzo de 1945, los alemanes pusieron en marcha a un grupo de pilotos cuya misión era derribar enemigos con sus propios aviones. En abril de ese año, unos 180 aparatos se lanzaron contra los 1. 300 bombarderos aliados que iban a soltar sus bombas sobre Berlín. Los alemanes derribaron ocho aviones y perdieron casi la mitad de los suyos.

El jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring, fue más allá. impulsó el Escuadrón Leónidas, formado por pilotos a bordo de bombas voladoras. Pero no todos los dirigentes alemanes aprobaban el proyecto. El único ataque suicida se produjo en abril de 1945 contra pontones soviéticos sobre el río Oder.

Algunos pilotos alemanes debían estrellarse a bordo de bombas voladoras

Los convoyes angloamericanos que llevaban ayuda militar a los rusos a través del océano Ártico iban acompañados de un buque especial desde el que se podía lanzar un avión para defender a los barcos del ataque de submarinos alemanes. El problema era que, una vez realizada su misión, el piloto debía amerizar en las gélidas aguas del Ártico y rezar para que los barcos de escolta del convoy lo rescataran cuanto antes. Los pilotos de la RAF asumieron con valentía que sus misiones eran tan arriesgadas como las de los pilotos kamikazes japoneses.

Para proteger los navíos de guerra de ataques de submarinos alemanes, el alto mando británico ordenó, en 1941, a sus barcos dirigirse a Alejandría, una base muy bien protegida donde aguardarían ocasión más favorable para reanudar las operaciones.

Unos comandos italianos idearon un ataque arriesgado a esa inexpugnable base con torpedos de cinco metros y medio que iban a ser transportados por submarinos hasta las cercanías de Alejandría. Los torpedos llevaban dos tripulantes y transportaban 300 kilos de explosivos, con los cuales dejaron fuera de juego a dos destructores británicos resguardados en la base naval egipcia. Los alemanes y japoneses también utilizaron torpedos tripulados en misiones suicidas.

Para hundir buques

En julio de 1944, la Marina alemana introdujo torpedos tripulados para acosar los puertos de Normandía en manos de los aliados. En esas misiones murieron muchos hombres, pero algunos lograron hundir varios buques enemigos.

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