Tenía forma de campana y en solo 200 años inundó toda Europa. Vasijas idénticas han aparecido en puntos separados por miles de kilómetros. ¿Cómo pudo extenderse su uso tan rápidamente hace 4000 años? La misteriosa cerámica campaniforme trae de cabeza a los científicos. Por Daniel Méndez

Desde Marruecos hasta Dinamarca, pasando por la actual Gran Bretaña, la Península Ibérica o Chequia… Si hoy día un mismo producto se encuentra en las tiendas de lugares alejados entre sí, nadie se sorprende. En la era de la globalización encontramos las mismas tiendas en ciudades de todo el mundo. Pero, si el mismo fenómeno se da en la Prehistoria, resulta más desconcertante. Sin embargo, es lo que ocurrió hace 4500 años, hacia el final de la Edad del Cobre: los arqueólogos han encontrado en yacimientos ubicados a miles de kilómetros de distancia unas cerámicas extrañamente similares.

Un misterio que trae de cabeza a los expertos desde que, a finales del siglo XIX, se descubrieron los primeros ejemplos. Excavaciones posteriores han revelado piezas similares en puntos muy distantes entre sí. Con forma de campana invertida -de ahí el nombre con el que han sido bautizadas: cerámica campaniforme– y unas elaboradas decoraciones que se repiten siguiendo un complejo patrón. A menudo se encuentran en tumbas prehistóricas y suelen ir acompañadas de otra serie de elementos comunes: brazales de arquero, botones perforados, adornos de oro… Y las pruebas de datación revelan que se extendieron en un intervalo de tiempo muy corto para la época: el radiocarbono permite ubicar su origen en torno al 2750 antes de nuestra era, y para el año 2500 ya se había extendido por buena parte de Europa y el norte de África, antes de desaparecer entre el 2200 y el 1800.

Una idea genial

«Hay que verlo como las modas actuales. Algo que se pone de moda en un sitio es fácil que se expanda a otros lugares. Ahora ocurre muy rápido, pero hace 4000 años ya se producía. ¡Las ideas siempre han viajado!». Es la opinión del genetista Carles Lalueza Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona. «Es la exportación de modelos de prestigio. Del mismo modo en que los ricos de hoy tienen su Bentley, independientemente de dónde vivan y de dónde esté la fábrica», remata el investigador. Cree que esta moda viajó a través de rutas comerciales que conectaban asentamientos cercanos entre sí. Y de este modo, sumando pequeños desplazamientos, «se extendió desde el Tajo al Vístula», en unos centenares de años.

vasija campaniforme, ceramica iberica

En Humanejos, Parla (Madrid), se ha encontrado la mayor necrópolis campaniforme de la Península Ibérica. En algunas tumbas había piezas de oro. Su estudio puede aclarar muchos interrogantes

Recorrer largas distancias a pie cargando con piezas de cerámica parece complicado. Y, de hecho, pese a que sigan un mismo modelo, las piezas se elaboraban usando arcillas locales. Es decir, que se exportaba el patrón, la idea, más que el propio producto.

Lalueza es uno de los coautores de un artículo publicado en la revista Nature, para el que colaboraron decenas de especialistas y se recabaron datos genéticos de más de 400 esqueletos prehistóricos. El fenómeno campaniforme y la transformación genómica del nordeste europeo se llama. Y, resumiendo mucho unos argumentos complejos, podríamos afirmar que llega a una doble conclusión. Por un lado, el campaniforme se extendió en Europa por vía comercial, más que por movimientos migratorios. Es lo que los expertos han denominado ‘difusionismo’, frente al migracionismo. Aunque al mismo tiempo, sobre todo en su fase final, la expansión de estas elaboradas piezas de cerámica -y otros elementos característicos del campaniforme, como adornos de oro, armas o botones de hueso perforados- sí implicó un cambio de población.

“Ahora las modas se expanden rápido, pero ya ocurría hace 4000 años”, dice el genetista Lalueza

Es lo que han observado, por ejemplo, en Gran Bretaña: allí hubo una ‘renovación genética’ del 90 por ciento. Es decir, que los recién llegados -desde el centro del continente- no solo se mezclaron con la población local, sino que prácticamente la reemplazaron.

Según otro estudio, algo parecido podría haber ocurrido en la Península, pero ya en la Edad de Bronce, posterior a la Edad el Cobre, en la que se adscribe el fenómeno campaniforme.

Los expertos son reacios a hablar de ‘cultura campaniforme’ y mucho menos, como sí se hizo a principios del siglo XX, de ‘pueblo campaniforme’: en un mismo yacimiento suele haber muchas más tumbas sin restos campaniformes que con ellos. Sí hablan de ‘complejo o fenómeno campaniforme’. Y una de las cosas más llamativas, ya observadas pero corroboradas por los últimos análisis genéticos, es que las poblaciones no se mezclaron necesariamente durante el proceso de expansión de estas vasijas.

Las vasijas se hacían con arcillas locales: se exportaba el patrón, la idea, no el producto

En Europa central y oriental, sin embargo, la población local parece mezclarse con los yamnayas que llegaron a comienzos de la Edad de Bronce de las estepas euroasiáticas. Al mismo tiempo, los análisis de radiocarbono sitúan las piezas conocidas más antiguas en la actual Portugal en torno al 2750: es el llamado ‘estilo marítimo o internacional’. ¿Significa esto que nació en la Península Ibérica y se extendió hacia el Este? ¿O fue al revés? No hay acuerdo en este sentido tampoco. Muchos defendieron la Iberia atlántica como su origen. Otros lo relacionan con la cerámica cordada empleada en Europa central.

Una invitación a cenar

«El tercer milenio antes de nuestra era es un momento de enormes cambios sociales y donde hay una intensa comunicación entre distintas poblaciones. Si en algún momento de la Prehistoria podemos ver un precedente a la internacionalización actual es en ese milenio», afirma Roberto Risch, profesor de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Los restos de marfil hallados en la Península Ibérica, por ejemplo, podrían provenir de la actual Siria. Y el ámbar encontrado en el yacimiento de Los Millares (Almería) proviene de Sicilia. En este contexto, lo que se podría haber ‘exportado’ con el campaniforme es una praxis social: «Algún tipo de prácticas asociadas a la bebida o a la comida. Es también un momento de aumento demográfico. Es posible que en este contexto, en el que pueden surgir conflictos por los recursos, se extienda esta práctica para construir lazos sociales: como si te estuvieran invitando a una paella o a un ‘botellón’ en vaso campaniforme». Se han encontrado restos de bebidas alcohólicas en cerámicas campaniformes de distintas regiones. Esto podría explicar por qué aparecen estas vasijas en contextos tan diferentes como Portugal y Alemania.

Según Roberto Risch, esta cerámica era “como la vajilla del domingo y los días especiales”

«Como si fuese una vajilla de domingo, para ocasiones especiales», afirma. Y añade que a menudo «la arqueología ha pecado de un vicio: pensar que las poblaciones pasadas no estaban a la altura».

Las tumbas de Parla

El arqueólogo de la Universidad Autónoma de Madrid Rafael Garrido es uno de los mayores expertos en campaniforme de España. Ahora mismo se encuentra al frente de las excavaciones, junto con Raúl Flores, del yacimiento de Humanejos, en la localidad madrileña de Parla. Allí se han encontrado restos de más de 160 individuos, en 100 tumbas. Nueve de ellas contienen elementos campaniformes. Son más de 20 hectáreas de restos arqueológicos de distintas épocas que podrían arrojar mucha luz sobre la Edad de Cobre. Garrido llama la atención sobre la acumulación de restos campaniformes en algunas tumbas concretas: el 80 por ciento de las riquezas se concentra en nueve tumbas.

“El campaniforme se extiende mientras surgen los estratos sociales y los líderes”, dice Garrido

«El campaniforme se extiende en una época en la que están surgiendo los líderes, los jefes, y se está estableciendo la estratificación social. Los elementos que componen el llamado ‘kit campaniforme’ serían el emblema de su poder». En la época había una movilidad de los individuos, de grupos, se producían intercambios comerciales, acuerdos matrimoniales… «Y con ellos viajaban la ideología, los rituales y también los métodos de elaboración de este tipo de cerámicas».

Niños de familia noble

No usan materiales caros, pero sí una compleja estructura de adornos que implica unos conocimientos complejos sobre cómo elaborarlos. Además, en Humanejos han encontrado dos enterramientos infantiles con elementos campaniformes. «Están enterrados con ajuares miniaturizados. Se trata de niños de familia noble. es decir, que han heredado este estatus. Cuando hay herencia del poder, quiere decir que nos encontramos ante estructuras sociales complejas -añade este investigador-. Lo que vemos en Humanejos es el intento de perpetuar sus dinastías. Aunque al final fracasaron: hemos encontrado muchas tumbas destrozadas».

Son algunas respuestas a unos interrogantes que no se han disipado del todo. El misterio campaniforme, su origen y los secretos que subyacen a su rápida expansión siguen dando algún quebradero de cabeza a los expertos. El caso es que esta cerámica con su peculiar forma y característicos adornos debió de gustar mucho a la población de la época para que se extendiera tan rápidamente por toda Europa. Es, de algún modo, el primer fenómeno ‘pop’ de la Historia (de la Prehistoria).

Próspero agricultor y guerrero feroz con ansias de prestigio social

Imagen cedida por Rafael Garrido (UAM) y Raúl Flores / Ilustración: Luis Pascual Repiso

En la edad del Cobre, época de la cerámica campaniforme, los metales revolucionan la agricultura (con el arado) y la guerra (usan flechas, jabalinas y cuchillos largos). Los poblados se fortifican y se domestica al caballo.

PARA SABER MÁS

El campaniforme en la Península Ibérica y su contexto europeo, de M. A. Rojo Guerra, R. Garrido Pena e I. García Martínez de Lagrán. Universidad de Valladolid y Junta de Castilla-La Mancha.

Con forma de campana y por toda Europa

Con forma de campana y por toda Europa

Un 'catálogo' con algunos ejemplos de vasijas de cerámica campaniforme encontradas en yacimientos de distintos países europeos. Por Daniel Méndez Te puede interesar... Cerámica de Sargadelos: vuelve el gran azul

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