Una nueva estrategia de protección frente al envejecimiento y las enfermedades asociadas a él consiste en espaciar las comidas. Se conoce como ‘time restricted feeding’ y con ello se consigue activar la autofagia, el sistema de limpieza celular.

No lo dice un gurú de las seudociencias ni una influencer de la nutrición, sino la doctora Ana María Cuervo, una de las más destacadas investigadoras en el envejecimiento. «Nosotros podemos activar el sistema de limpieza celular mediante la alimentación. Se trata de dejar transcurrir más tiempo entre las distintas comidas». Y pone el ejemplo de calentar una casa. «Si necesitaras hacer una hoguera para calentarte, no usarías los muebles más valiosos, sino los más rotos y viejos.

Las células hacen lo mismo: cuando tú no les estás dando de comer, buscarán aquello que esté defectuoso para obtener la energía de allí. Mediante la autofagia, se comen la basura, la suciedad, lo que confiere protección frente al envejecimiento y entendemos que también frente a las enfermedades asociadas a él, como el alzhéimer. Es un sistema de reciclado perfecto: lo activas cuando no comes y eso hace que puedas limpiar».

En principio, lo ideal sería reducir las calorías, «pero, siendo realistas, no lo vamos a hacer. Es más sencillo, con las mismas cantidades, espaciar lo suficiente las ingestas. Nada de muchas pequeñas comidas durante el día: nosotros vemos que, con dos o tres comidas al día, se activa la autofagia y el organismo funciona mejor».

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