A los 38 años es muy excepcional que un ciclista gane un mundial. De hecho, apenas quedan compañeros de su generación en activo. Pero Alejandro Valverde parece estar reviviendo el curioso caso de Benjamin Button. En lugar de acusar el paso del tiempo, rejuvenece y mejora con la edad. Nos recibe en su casa de Murcia. Por Ricardo Uribarri / Fotos: Felipe Romero y Getty Images 

Hace ya algunas semanas que Alejandro Valverde consiguió el que ha sido el mayor éxito de su dilatada y exitosa carrera: el Mundial de Ciclismo. Sin embargo, cuando habla de ello, lo hace como si acabara de cruzar la línea de meta. No es para menos teniendo en cuenta la cantidad de veces que estuvo cerca de alcanzarlo antes y se le acabó escapando.

La cargada agenda de compromisos que ha tenido desde aquel mágico día en Innsbruck apenas le ha dejado hueco para asimilar que, por fin, el arcoíris ha llegado a su casa, donde recibe a XLSemanal para hablar de cómo los sueños se pueden hacer realidad si no dejas de perseguirlos.

XLSemanal. Este año ha logrado el mundial, 14 victorias, acabar como número 1 del ranking y recibir el prestigioso Premio Velo D’Or. ¿Le gustaría que no se acabara nunca o está ansioso por coger vacaciones?

Alejandro Valverde. Las dos cosas. Por un lado, me apetece que no se acabe nunca, pero también necesito descansar, desconectar y estar más tranquilo para asimilar lo que he conseguido.

XL. Ya ha tenido la ocasión de correr con el maillot arcoíris (que lucen los ganadores del mundial en todas las carreras mientras conserven el título). ¿Cómo se ve con él, cómo se siente?

A.V. La verdad es que es una pasada. Es una sensación muy bonita ir con él, sientes un gran respeto por parte de todos los rivales.

“Han sido tantos años luchando que, al cruzar la meta, me salió toda la emoción y toda la rabia. Mi hija pequeña me preguntaba: ‘¿Por qué lloras, papá, si has ganado?'”

XL. ¿Qué había detrás de esas lágrimas que no podía contener tras cruzar la meta del mundial?

A.V. En ese momento sale un poco todo lo que llevas dentro. Han sido muchos años luchando por ser campeón del mundo. También me acordé de la caída tan grave que tuve el año anterior y el esfuerzo que hice para recuperarme. Salió toda la emoción y la rabia.

XL. ¿Ya ha sabido explicarle a su hija por qué lloraba su padre?

A.V. Al final sí, se lo explicas, pero es muy pequeña. Ella decía: «¿Pero por qué lloras, papá, si has ganado?». Cuando sea más mayor, ya se dará cuenta de la trascendencia que tiene.

alejandro valverde ciclista campeon del mundo

XL. Sus hijos mayores si sabrán el padre tan importante que tienen.

A.V. Los tres mayores ya se van dando cuenta. Están contentísimos.

XL. ¿Hay alguno que tenga madera y pueda seguir sus pasos?

A.V. La verdad es que a los cuatro les gusta el ciclismo, pero los chicos están ahora con el fútbol.

XL. ¿Qué siente cuando en su ciudad le quieren poner su nombre a una avenida, a un colegio, a un velódromo…?

A.V. Es un orgullo. Ves que lo que estás haciendo se ve recompensado.

XL. Si ya había una avenida Miguel Induráin en Murcia, que menos que le pongan otra a usted.

A.V. Efectivamente, hay una con el nombre de Miguel y otra que lleva el de Mariano Rojas (promesa murciana del ciclismo que falleció en un accidente de tráfico en 1996). Que vaya a haber ahora una que se llame Alejandro Valverde es muy bonito.

XL. ¿Cuántas veces se ha visto el sprint que le dio la victoria en el mundial?

A.V. La verdad es que lo he visto bastantes veces. No soy de ver mis carreras, pero ese sprint lo he visto mucho y todavía me pongo nervioso y pienso: «A ver si me van a pasar». Sabes que no va a ocurrir, pero no puedo evitarlo. Se me ponen los pelos de punta.

XL. Había logrado seis medallas en 11 mundiales, pero le faltaba la de oro. ¿El que la sigue la consigue?

A.V. Yo creo que sí. Para ganar este mundial, se han dado muchos factores. El recorrido era perfecto para mí, la selección estaba toda conmigo… Yo tuve que responder, claro, pero todo estaba de mi parte. Mejor, imposible.

XL. Hasta tal punto este año eran una piña que había compañeros que creían más en su victoria que usted mismo.

A.V. Sí, es así. Otros años hemos tenido también un gran equipo, pero no se ha corrido con tanta unión como esta vez, en la que todos corrían para mí. Como has dicho, había compañeros que confiaban en mí más que yo mismo. En la última vuelta, le pregunté a David de la Cruz:«¿Qué hacemos?». Y me dijo: «Pues qué vamos a hacer, ponernos a tirar, que vas a ser campeón del mundo». Yo quiero agradecer a todos los compañeros y al seleccionador, Javier Mínguez, el esfuerzo que hicieron porque si hoy soy campeón del mundo es gracias a ellos.

“Veo repetido el ‘sprint’ con el que gané el Mundial y todavía me pongo nervioso. Pienso: ‘A ver si me van a pasar'”

XL. Esa unión se gestó en una concentración que tuvieron antes de la carrera en Sierra Nevada, ¿no?

A.V. Sí. Esa concentración de la que todos los rivales decían «están locos, cómo se van a entrenar ahora, no tiene sentido». Quizá no tuviera sentido haber ido arriba, al Centro de Alto Rendimiento, pero nosotros estuvimos a 1500 metros, en un hotel rural, tranquilo, familiar, y allí surgió una unión fantástica. Todos los que estuvimos allí coincidimos en que fue clave para lograr la victoria.

 

alejandro valverde ciclista campeon del mundo

Valverde recorriendo los últimos metros y en la línea de meta de la carrera del Mundial de Ciclismo en Ruta en Innsbruck (Austria) el 30 de septiembre

XL. ¿Ganar el mundial llegó a convertirse en una obsesión?

A.V. Hace dos o tres años sí fue una obsesión, pero ahora ya no. Sabía que esta podía ser una ocasión muy buena y sentía más ilusión que obsesión.

XL. ¿El ciclismo le debía este premio por su constancia y su esfuerzo?

A.V. Eso es lo que dice todo el mundo, que me lo debía. He conseguido muchísimas cosas, he disfrutado con el ciclismo y, sí, yo quería ser campeón del mundo. La gente comenta que se ha hecho justicia y yo creo que también, pero no está bien que lo diga yo.

XL. Será satisfactorio para usted ver que muchos de sus compañeros se han alegrado de su triunfo.

A.V. Evidentemente. Da gusto ganar, pero ver el reconocimiento de tus rivales y lo que se han alegrado por mi victoria me ilusiona tanto como el título. Cuando he estado corriendo ahora con el maillot arcoíris, el respeto que me tenían era tremendo. Veo que dicen: «Ole sus… Lo ha conseguido, que lo disfrute y nosotros estamos encantados por él». Esa es la sensación que tengo.

XL. ¿Cómo es posible que el ganador del mundial obtenga un premio económico de la Unión Ciclista Internacional de apenas 7667 euros?

A.V. La rentabilidad económica la sacas después. El ser campeón del mundo repercute en el contrato y la publicidad y se obtiene mucho más que esa cifra. El premio en metálico no es nada, es lo mismo que te dan por ser campeón de España.

 

alejandro valverde ciclista campeon del mundo

Tras recorrer 265 kilómetros con tremendos desniveles y rampas, ganó al sprint. «La celebración fue increíble. Aún me emociono viéndola»

XL. ¿Valora más el ganar el mundial a los 38 años que si lo hubiera hecho más joven?

A.V. Creo que sí. Pero no solo por tener 38 años, sino por venir como ha venido, después de la lesión. Por eso lo estoy disfrutando muchísimo.

XL. Usted es el Benjamin Button del ciclismo mundial. Pasan los años, pero cada vez está más joven. ¿Cómo lo consigue?

A.V. Pues disfrutando encima de la bicicleta. Hoy mismo he hecho 75 kilómetros, que no es mucho, pero hemos disfrutado, nos hemos reído un rato con los compañeros… No hay que obsesionarse. Hay que entrenar, claro, pero también tienes que divertirte. La verdad es que disfruto mucho más ahora que cuando empecé a correr.

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XL. En el global de los deportes, sí que hay casos como los de Federer, Gasol, Serena Williams y otros que siguen a un gran nivel, pese a ser mayores. ¿Por qué ahora se alarga más la carrera deportiva?

A.V. En el deporte de élite está todo más medido, se cuida la alimentación y regulas los esfuerzos mucho más. Actualmente, el límite de días al año en que puede competir un ciclista es de 82. Y antiguamente he tenido temporadas de correr 114. E incluso en la época de Induráin se corrían 130. Todos esos días de competición que quitas son años de vida que alargas a tu carrera.

XL. ¿El parón de dos años que tuvo por la sanción que le impusieron a causa de la Operación Puerto pudo ayudar también a alargar su carrera?

A.V. Sí, yo creo que sí. Si digo la verdad, esos dos años yo disfruté mucho montando en bici y con la familia. Ese tiempo entrené y me cuidé mucho, pero no competí y eso me está haciendo alargar mi carrera.

XL. Muchos otros no hubieran conseguido remontar el vuelo tras aquel polémico capítulo, pero usted ha conseguido que la gran mayoría ni se acuerde de ello.

A.V. Creo que ha sido por mi manera de ser y por cómo estoy consiguiendo todo. La gente está viendo que la calidad está ahí. Es cierto que ese episodio no lo puedo borrar de mi historial. Pero yo he ganado más después que antes de la Operación Puerto.

“Comentan que el ciclismo me lo debía. Yo también creo que se ha hecho justicia, aunque no esté bien que yo lo diga”

XL. Rinde usted igual en cualquier tipo de carrera y con cualquier climatología… ¿Se considera el ciclista más completo que ha habido en España?

A.V. No sé si el más completo. Ha habido otros muy grandes como Induráin, Contador, Perico, Perurena, Bahamontes…, pero es cierto que quizá estaban más especializados en alguna cosa. Yo me considero un corredor de la generación más antigua, no de las modernas. No soy especialista realmente en nada, pero soy muy bueno en todo.

XL. Tiene al alcance sus quintos Juegos Olímpicos dentro de dos años en Tokio. Pocos deportistas españoles lo superarían si llega…

A.V. Sí, es una ilusión. Participar en cinco Juegos Olímpicos es mucho para un deportista y, si tuviera opciones de ganar o lograr una medalla, mucho mejor.

XL. Entonces tendrá 40 años. ¿Después será el momento de dejarlo?

A.V. Posiblemente. Si no es ese año, será al siguiente.

XL. ¿Y ha pensado qué hará cuando acaba su carrera profesional?

A.V. Pues lo mismo que estoy haciendo ahora, pero sin competir. Seguramente seguiré vinculado al ciclismo. Y me dedicaré a la familia, que son cuatro niños y dan mucha guerra.

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