Durante dos años, el fotógrafo argentino Andy Goldstein recorrió los asentamientos de 14 países de América Latina, logrando lo que pocos. entrar en las casas de las familias más humildes y retratarlas dentro

 En cada país, las barriadas de la pobreza reciben un nombre, pero el
escenario es siempre el mismo. Durante dos años, el fotógrafo argentino
Andy Goldstein recorrió los asentamientos de 14 países de América
Latina, logrando lo que pocos. entrar en las casas de las familias más
humildes y retratarlas dentro, en toda su dignidad. El trabajo, reunido
ahora en el libro ‘Vivir en la Tierra’ (Blume), ilumina   la zona en
sombra de un continente que oscila entre la opulencia y la escasez.

MÉXICO

Al cole, cueste lo que cuesteYesenia, de 29 años, y Tanislao, de 27, viven aquí con sus 4 hijos. Cristian (11), Itzel (9), Francisco (8) y Alexander (4). La pareja, a base de duro trabajo, ha logrado que todos los pequeños estén escolarizados. Tanislao se gana la vida como mecánico y hace chapuzas en la construcción. Hace poco perdió 4 dedos de una mano en el tajo. Goldstein realizó su trabajo con la organización Techo, presente en 19 países para mejorar las condiciones de vida de los pobres.

CHILE

“Sácanos aquí, en la cama”Alejandra, de 31 años, es ama de casa y posa con sus hijas, Constanza y Ailine (mellizas, de 7) y Belén (de 11). Es una de las 14 familias que malviven a la entrada de la ciudad de Coquimbo. El fotógrafo dio a elegir a los protagonistas dónde posar dentro de su casa. Unos quisieron que se viera el televisor; otros, un cuadro Néstor García Canclini dice en el prólogo. También la intimidad da pistas para entender lo social .

COLOMBIA

Vivir con miedoEste hombre de 42 años no quiere dar su nombre ni el de sus 4 hijos. Tiene miedo. Está amenazado de muerte por los cárteles de la droga por negarse a colaborar. Cuanto se ve en esta miserable chabola, situada en el asentamiento El Recuerdo -de Bogotá-, es cuanto pudo llevarse al salir de su pueblo, Caquetá, desplazado por el conflicto armado. Él y los suyos sobreviven gracias a su trabajo como vendedor ambulante.