¿Por qué los niños ‘ven’ cosas que los adultos no podemos ver? Los resultados de los test de inteligencia mejoran en cada generación. Los de creatividad han empeorado notablemente en los últimos 20 años. ¿Culpable? El sistema educativo, sí, pero no solo. Por Ixone Díaz Landaluce

El exceso de actividades extraescolares, la ‘adicción’ a ordenadores y tabletas y un ambiente social poco tolerante con los errores tampoco ayudan.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Y así hasta cien veces cada día. Es el número de preguntas que, se estima, el padre de un niño en edad preescolar puede llegar a escuchar a lo largo de una sola jornada.

La curiosidad voraz es una de las formas que los más pequeños tienen de entender el extraño mundo que los rodea. La otra es su imaginación. La creatividad, tan intangible y frágil, es una habilidad con la que, según los científicos, todos nacemos. Es un mito común dividir el mundo en dos tipos de personas. las personas creativas y aquellas que no lo son. Y no es verdad. Todo el mundo tiene potencial creativo , explica Caroline Sharp, investigadora de la Fundación para la Investigación Educativa del Reino Unido. Conservarla es otro tema.Y si hacemos caso a las estadísticas, cada vez resulta más difícil hacerlo. Mientras los resultados de los test de inteligencia mejoran en cada generación, los del test de pensamiento creativo de Torrance han decrecido significativamente en los últimos 20 años. La creatividad está oficialmente en crisis, según un estudio que analizó más de 300.000 de estos test.

¿Por qué ha caído la creatividad?

No existe una sola respuesta, pero la más común señala con el dedo acusador al sistema educativo. Es la tesis más polémica del experto en educación Sir Ken Robinson, que en 2006 se hizo famoso después de una revolucionaria charla de 16 minutos en TED. Las escuelas matan la creatividad , dijo entonces. Para Robinson, el origen del problema está en un sistema caduco basado en los paradigmas de la Revolución Industrial, en el que tienen prioridad las materias como Matemáticas, Ciencias o Lenguaje y se marginan las asignaturas artísticas. Y todo para ‘fabricar’ adultos que encajen en la estructura económica. Para evitar la masacre educativa, Robinson defiende las materias interdisciplinares y hasta personalizadas y las clases en las que conviven niños de distintas edades. Y todo, con el mismo objetivo. fomentar el llamado ‘pensamiento divergente’, la capacidad de encontrar varias respuestas a una sola pregunta. O, lo que es lo mismo, la creatividad. Robinson se apoya en una investigación publicada en el libro Breakpoint and beyond, que establece que el 98 por ciento de los niños tienen esa habilidad cuando están en la guardería, para luego perderla por el camino de la educación tradicional. Los niños crecen en un sistema en el que saben que hay respuestas distintas, pero no se les permite usarlas, denuncia.

No es el único que piensa así. El modelo educativo tradicional asfixia la creatividad. La preponderancia de las habilidades académicas como la aritmética, la escritura, la memorización de conocimientos, los métodos de enseñanza centrados en el profesor, la presión por la respuesta correcta y la penalización de los errores exacerba el miedo de los niños a equivocarse. Mark Twain lo explicó muy bien cuando dijo. Nunca permití que la escuela interfiriera en mi educación’ , explica Beatriz Valderrama, psicóloga y autora del libro Creatividad inteligente. guía para el emprendedor innovador.La solución no es sencilla, pero se puede hacer sin necesidad de cambiar el plan de estudios. El peor enemigo de la creatividad es la inseguridad y el miedo a las críticas del profesor o de los demás alumnos , explica Valderrama. A menudo es solo cuestión de enfoque. Según Caroline Sharp, los profesores deben plantear preguntas con diversas respuestas y premiar las contestaciones inesperadas en vez de censurarlas.

Ese es el espíritu del método Montessori y su red de escuelas, en las que, entre otros, se formaron los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin; el de Amazon, Jeff Bezos; y un buen puñado de emprendedores estadounidenses. La filosofía Montessori de no seguir las normas, buscar tu propia motivación y preguntarte qué ocurre en el mundo marcaron la diferencia , ha explicado Page sobre su educación.

¿La tecnología algo tiene que ver?

Pero la escuela y sus deficiencias no son las únicas responsables de la crisis creativa. Hay quien apunta que la omnipresencia de la tecnología en la vida moderna no ayuda a alimentar la imaginación de los niños. Las pantallas se han convertido en la gran ventana por la que los niños se asoman al mundo. Aunque los juegos de ordenador o las aplicaciones podrían considerarse experiencias más activas que sentarse a ver la televisión, se siguen limitando a lo que sucede entre el niño y un dispositivo, algo que no implica utilizar el resto del cuerpo, los sentidos. Además, la propia actividad y la forma de jugar están descritas por un programador. El niño juega de acuerdo a las normas de otra persona, lo cual es muy diferente a que un niño tenga una idea original y la lleve a cabo , reflexiona la profesora de la Universidad de Lesley Nancy Carlsson-Paige.

¡Más jugar y menos estudiar!

Además, el tiempo invertido delante de una pantalla es tiempo que no se pasa jugando, el auténtico origen del problema en opinión de los expertos. Según un estudio estadounidense, hoy se juega un 25 por ciento menos que hace 30 años. No es difícil adivinar las causas. La agenda de un niño, plagada de clases, deberes y actividades extraescolares, deja poco tiempo libre para el juego. Jugar es un proceso tremendamente creativo que fomenta la imaginación, el pensamiento original, la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la autorregulación. Mientras juegan, los niños también aprenden a aprender, a tomar la iniciativa o hacer preguntas para crear y resolver sus propios problemas. La neurociencia nos dice asimismo que, a medida que los niños juegan, se activan las conexiones en el cerebro y se solidifican , añade Carlsson-Paige.

Así es el cerebro creativo

Pensar que la creatividad se limita a la expresión artística es una simplificación tan común como errónea. Tan creativo es pintar uro o escribir un poema como diseñar software o realizar experimentos científicos en un laboratorio. También es creativo el niño de dos años que se sube a un taburete para llegar a la lata de galletas. Todo se reduce a una señal química que emite el cerebro y que requiere la colaboración de los dos hemisferios. el derecho, con su capacidad para inventar, crear y fantasear; y el izquierdo, capaz de resolver los problemas que tienen una solución fija (una suma, por ejemplo) aplicando la regla pertinente. Y es de esa señal bioquímica de la que nace cada nueva patente, cada aplicación de móvil, cada novela y cada nueva empresa. El pensamiento creativo es un potentísimo motor social y económico y los niños que lo ejercitan serán los emprendedores, científicos, ingenieros y artistas de mañana.

Pero desarrollarse profesionalmente no es la única ventaja de tener un cerebro creativo. Tal y como afirman los expertos, los niños que ejercitan su imaginación también gozarán de relaciones personales y afectivas más saludables cuando sean adultos. La creatividad es un componente importante de la inteligencia emocional, pues permite entender puntos de vista distintos a los propios, adoptar una perspectiva positiva ante los problemas, tolerar la frustración y resolver situaciones conflictivas , dice Valderrama. Y también contestar a la pregunta que mueve el mundo. ¿por qué?

Cómo se mide la creatividad

De la misma manera que existen pruebas para medir el coeficiente de inteligencia, hay test que evalúan la creatividad. Uno de los más prestigiosos es el test Torrance, un completo catálogo de pruebas diversas que realiza un psicólogo durante 90 minutos y que no se puede juzgar apropiadamente si no se hace en su conjunto y por un profesional. Mide la creatividad a partir de respuestas a preguntas abiertas como ¿cuántos usos puede tener un cepillo de dientes? o de dibujos desarrollados a partir de un trazo (ver dibujos bajo estas líneas). A modo de ejemplo, Newsweek pidió a dos psicólogos expertos en estos test, James Kaufman y Kyung Hee Kim, que evaluaran varios dibujos de tres niños y tres adultos. No se trataba de dar con el mejor artista. Lo que se buscaba eran ideas originales. Las imágenes que cuentan una historia, transmiten emociones, expresan un punto de vista diferente y dan sensación de movimiento puntúan mas. Las propuestas muy comunes restan puntos.

Cinco consejos para padres

Julia Cameron, de 65 años, es una mente probadamente creativa. novelista y guionista, estuvo casada con Martin Scorsese y en 1992 publicó el superventas The artist’s way, para potenciar la creatividad a cualquier edad. Ahora acaba de publicar de The artist’s way for parents, una guía para padres que quieran ayudar a sus hijos a conservar su potencial creativo. ¿Cómo? Estas son sus recomendaciones para XLSemanal.

1. ‘Expedición creativa’. Organiza cada semana una ‘expedición creativa’ con tu hijo. No tiene que ser nada extravagante, solo divertido. Una visita a un museo o pasar la tarde en el parque observando árboles o insectos es suficiente.

2. Una hora de diversión al día. Procura que tus hijos disfruten de una hora de diversión al día. Un horario plagado de actividades extraescolares no deja ni tiempo ni espacio para la espontaneidad y la inspiración

3. Una hoja de papel. Asegúrate de que tiene el material apropiado. bloques de construcción, lapiceros Cuanto más simples, mejor. La herramienta más poderosa es una hoja de papel en blanco. Puede convertirse en un dibujo, un poema, un barco .

4. Que jueguen a su aire. Deja que jueguen solos. Está bien que, de vez en cuando, tú también participes en sus juegos, pero es recomendable dejar que tu hijo pinte a su aire o se invente una historia sin que tú lo ayudes a terminarla.

5. La última pregunta. Antes de dormir, pregúntale cuál ha sido su momento favorito del día. Este pequeño ritual antes de acostarse lo ayudará a consolidar los recuerdos positivos.

-Y una advertencia El perfeccionismo es el mayor enemigo de la creatividad. Muchos niños, si no pueden hacerlo perfecto, no quieren hacerlo en absoluto. Hay que dejar a un lado ese afán y permitirnos a nosotros mismos ser más libres .