La reina Victoria mantuvo en secreto una relación amorosa con su sirviente indio Hafiz Mohammed Abdul Karim, conocido como el Munshi (que podría traducirse como ‘maestro’), un escándalo que de haberse hecho público habría sacudido los cimientos de la puritana sociedad victoriana. Por José Segovia

The Telegraph publicó en 2011 cartas, fotos y documentos que desvelaron las escandalosas intimidades de la soberana y el motivo del rápido ascenso de Karim en el palacio de Buckingham.

El Munshi llegó a Londres en 1887, justo cuando el Reino Unido celebraba el quincuagésimo año de la coronación de su soberana. Aquel hindú de 24 años, esbelto y de buena presencia, atrapó la atención de Victoria, que rápidamente lo nombró su asistente personal. Se lo llamó el John Brown indio , en alusión a otro de los protegidos de Victoria con el que vivió una larga aventura extramatrimonial.

La estrecha relación de la reina con Abdul Karim inquietó a la familia real, que veía con malos ojos al hindú. Algunos cortesanos llegaron a acusar a Abdul de ser espía de la Liga Musulmana. Frederick Ponsonby -hijo del secretario de Victoria- le comunicó a lord Elgin -virrey de la India- que el Munshi ocupa el mismo puesto que ocupaba John Brown . De hecho, la reina no tardó en instalar a Abdul en la antigua estancia del palacio de Balmoral donde había fallecido años antes su llorado escocés.

Aquel hindú esbelto de 24 años llamó la atención de la soberana, que lo nombró su asistente

 Aquella relación enfureció a su hijo Bertie, que hizo todo lo posible para que su madre rompiera con el hindú. Pero ¿acaso no podía la soberana del Imperio británico hacer lo mismo que hacían su hijo y otros miembros de la nobleza? El hipócrita príncipe de Gales era un mujeriego que sucumbió a los encantos de lady Brook, la exconcubina de lord Beresford, y que más tarde se encaprichó de Alice Keppel, con la que tuvo una hija, Sonia, que fue la abuela de Camilla Parker-Bowles, mujer de Carlos, príncipe de Gales.

Cuando murió la reina Victoria, Bertie -coronado como Eduardo VII- exigió a Karim las cartas y los documentos que tuviera en su poder para quemarlos. Tras la muerte de El Munshi salieron a la luz más papeles en la casa que esta le había regalado en Agra, que fueron igualmente reducidos a cenizas , escriben Philippe Alexandre y Béatrix de L’Aulnoit en su libro Victoria, reina y emperatriz.

Obsequios al preferido

La reina le regaló a Abdul Karim una casa junto al palacio de Balmoral, en Escocia, y tiempo después le cedió otras dos. una en Windsor, Frogmore Cottage, y otra en Osborne, Arthur Cottage. También le compró una vivienda en Agra, la India.

Un robo en palacio

En 1889, la reina perdió un broche que apareció poco después en una joyería cuyo dueño declaró haberlo adquirido a través del cuñado del Munshi. Cuando sus cortesanos acusaron al sirviente indio del robo, Victoria montó en cólera y prohibió que se volviera a mencionar el incidente.