Cuando el párkinson se manifiesta, ya es demasiado tarde. La destrucción neuronal no tiene vuelta atrás. Los científicos buscan, precisamente, claves para detectarla antes de esa fase, antes de que se hagan visibles todos estos síntomas. Por Fernando Goitia

1. Temblores. En una mano, el brazo o la pierna. Puede empezar con una ligera contracción del brazo, la mano o los dedos, el característico movimiento de contar monedas. El temblor se reduce al mover la zona afectada. Aparecen, de media, alrededor de los 60 años, aunque pueden surgir antes de los 40.

2. Rigidez y dolor muscular. Músculos cansados y doloridos. Inexpresividad facial (cara de póquer), alteraciones de la motricidad fina (los movimientos de precisión, como escribir o abrocharse los botones, son trabajosos; la letra empieza a ser ilegible)

3. Bradicinesia. Es la limitación del movimiento al intentar moverte tras haber estado en reposo. Levantarse de una silla o darse la vuelta en la cama se convierten en tareas heroicas.

4. Hablar y tragar. La debilidad muscular en rostro y garganta dificulta estas acciones. Algunos pacientes se ahogan, tosen, se les cae la baba, hablan en tono monocorde y adoptan una expresión fija llamada ‘máscara del párkinson‘.

5. Estreñimiento y disfagia. Problemas digestivos y síntomas gastrointestinales.

6. Disautonomía. Alteraciones urinarias, hipotensión ortostática -causa de síncopes y desmayos- y disfunción sexual.

7. Depresión. Puede provocar pérdida de memoria y confusión. Las tareas cotidianas se vuelven estresantes. Trastornos del sueño, pérdida del olfato, agotamiento físico y mental, lagunas de memoria, pérdida de apetito y del interés por la vida social o sexual. El paciente se enoja por sus limitaciones.

8. Otros trastornos neuropsiquiátricos. Apatía, ansiedad y demencia. Un tercio de los enfermos desarrollan estos trastornos en las etapas más avanzadas de la enfermedad.

9. Trastornos del sueño. Síndrome de piernas inquietas, somnolencia diurna, insomnio y trastorno de conducta del sueño REM. Pueden ser causa de ansiedad, depresión e inquietud física.

10. Bloqueos. Incapacidad repentina y breve para moverse. Afecta de forma más frecuente a los pies.

11. Síntomas sensoriales. Dolor e hiposmia, trastorno que limita el olfato.

12. Inseguridad. El enfermo puede volverse más dependiente, temeroso, indeciso y pasivo. En estos casos opta por el silencio, se aparta de familia y amigos y se queda inactivo si no recibe estímulos para moverse.

13. Esperanzas. Algunos de los síntomas no motores -hiposmia, estreñimiento, depresión y trastorno del sueño REM- pueden surgir antes que los síntomas motores. Se consideran, por ello, factores de riesgo de párkinson y también están siendo estudiados por los científicos como vía para realizar un diagnóstico precoz de este mal.