Es lo último para combatir problemas psicológicos como la tensión, la inseguridad y los miedos y también es efectivo contra la rigidez corporal. Por Fátima Uribarri

Se llama otonamaki, es una técnica japonesa y consiste en dejarse envolver en una tela fina, en postura fetal, sobre una colchoneta y mirando al techo. A los adultos los envuelven por completo, a los niños les dejan la cabeza fuera para que no se agobien.

Una vez empaquetado, hay que permanecer en silencio durante 20 minutos. Sus practicantes dicen que es relajante. La idea se le ocurrió a una matrona, Nobuko Watanabe. Se inspiró en el ohinamaki, que es la antigua costumbre de ‘embalar’ a los bebés en sábanas apretadas. La matrona decidió empaquetar a las recién paridas para aliviar sus dolores musculares.

Hay que permanecer 20 minutos empaquetado y en silencio

Ellas le contaron lo a gusto que se sentían envueltas en postura fetal, así que la señora Watanabe decidió ampliar el público del otonamaki. Y triunfó. Quienes lo han probado dicen que se han sentido mejor tras envolverse como crisálidas.