Nací en Amurrio (Álava, 1972) y soy directora de orquesta y compositora. Estudié en los conservatorios de Bilbao y Vitoria. Este año voy a ser imagen de la moda de otoño de El Corte Inglés. Por Virginia Drake / Fotos: Jonás Bel

XLSemanal. Su aspecto es el de una mujer delicada y, sin embargo, sobre el escenario derrocha energía y fuerza.

Inma Shara. Lo llevo en la sangre. Tengo una fortaleza interior que, en el escenario, me transforma. Luego, en mi vida, soy muy introvertida.

XL. La batuta es un instrumento o es la prolongación de la mano.

I.S. Desde luego es un instrumento, una herramienta de comunicación y una proyección óptica. Pero, al dirigir, se dirige con el alma y con la mirada.

XL. Cuántas veces ha sido la primera mujer que…?

I.S. Muchas. Fui la primera mujer en dirigir una orquesta en el Vaticano, ante el Papa Benedicto XVI, que es un gran amante de la música clásica e interpreta a Mozart. Aquel día, me temblaban las piernas. Esta profesión me ha dado muchos regalos y ese fue uno especial.

XL. Solo hay seis mujeres dirigiendo las grandes orquestas; e incluso en algunas, como la Filarmónica de Viena, hasta hace muy poco estaba vetada la presencia femenina entre sus músicos.

I.S. Gracias a Dios eso ha cambiado y, aunque ha sido un proceso lento, ya hay una considerable presencia femenina en casi todas ellas. Sobre el podio aún somos pocas y seguimos llamando la atención. Esta es una profesión a la que le cuestan muchos los cambios, pero se van consiguiendo poco a poco.

XL. Dice que suele tardar seis meses en preparar una partitura nueva.

I.S. Sí, porque necesito hacerla mía. Un concierto requiere mucho estudio, muchos ensayos…

XL. Ha tenido alguna vez un problema con el ego de un músico?

I.S. Muchas veces; te diría incluso que siempre hay problemas. Es parte del trabajo de un director de orquesta imponer el respeto, generar equipos y ejercer liderazgos morales que motiven a los músicos.

XL. Qué música no le interesa nada?

I.S. La cacofonía social. Hay demasiada exaltación por comunicar lo negativo como prioridad, y eso no me gusta nada.

XL. Y qué música le pondría al nuevo curso parlamentario?

I.S. Mmmm… La sinfonía del nuevo mundo, de Dvorák. La vida no es fácil para nadie, pero trato de ser muy positiva y llenarla de pasión e ilusión.

XL. Música clásica, música pesada?

I.S. ¡Me niego! La música clásica es el mejor alimento para el espíritu y debería estar en la educación de los niños como parte de su formación integral.


Desayuno: muy original

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«Frutos del bosque y una sopa con leche de almendras, polvos de alfalfa, moringa, escaramujo, baobab, acerola, mangostán… Además, un café especial con colágeno».