Una cadenita de oro, unos cubiertos de plata, unos esquíes viejos Cientos de objetos que guardamos en casa tienen valor. Sacar dinero vendiéndolos en el mercado de segunda mano no ha estado bien visto en España. Pero la crisis nos ha hecho perder la vergüenza. Y ha disparado el negocio. La transacción se puede hacer con las discretas firmas que tasan a domicilio las joyas o en los locales que compran el móvil del año pasado. Así funcionan.

La familia espaƱola media tiene en su casa bienes que no usa por valor de entre seis mil y siete mil euros, segĆŗn los datos de Cash Converters, la principal cadena de tiendas de segunda mano en EspaƱa. Desde electrodomĆ©sticos y equipamientos electrónicos que se cambiaron cuando todavĆ­a funcionaban y aĆŗn guardamos por si acaso hasta esos objetos imprescindibles para un ‘hobby’ que nunca se volvió a practicar, pasando por las joyas heredadas que jamĆ”s nadie se pondrĆ­a, pero que suponen un Ćŗltimo colchón por si llegan las dificultades.

La posibilidad de sacarle un dinero a esos objetos se ha hecho especialmente visible en los últimos años por su cara mÔs reluciente. la proliferación de las tiendas de compra de oro, que han crecido entre el 200 y el 300 por ciento anual desde el arranque de la crisis en 2008, para ser hoy 18.000 locales en todo el territorio nacional. Sin embargo, en el resto del sector de la compraventa se habla de un crecimiento continuo, impulsado desde antes de los apuros económicos.

En España hay proporcionalmente una cantidad similar de comercios de compra de oro que en otros países del sur de Europa. En realidad era chocante que antes no los hubiera. Pero creo que se ha tocado techo Entre otras cosas porque la gente en apuros ya quizÔ no tiene tantas joyas para vender , explica Juan José Machuca, presidente de la Asociación de Compra y Venta Hispania y responsable de la red de tiendas Mr. Gold.

Machuca reconoce que es partidario del empleo de esos captadores de petos coloridos que rebosan en lugares como la Puerta del Sol de Madrid, porque este tipo de negocios necesita una publicidad muy directa; no sirve de nada que te conozcan maƱana, hay que convencer en el momento . Los captadores se acumulan en lugares como la plaza de Celenque, cercana al Monte de Piedad de Madrid, ofreciendo precios mĆ”s altos que los de la entidad benĆ©fica a cambio de eliminar la posibilidad de recompra. Y aquĆ­ conviene aclarar que las tiendas de empeƱo, en puridad, no lo son. PrĆ”cticamente todas se han convertido en tiendas de compra de material de segunda mano, pero sin posibilidad de recuperar el objeto vendido. Las razones para ello son tanto legales (no estĆ”n autorizados, salvo que se amparen en resquicios legales) como de rentabilidad. no le sacan rendimiento al material almacenado cuando hay tanta demanda de oro en el mercado internacional. De hecho, las Ćŗnicas casas de empeƱo como tal son las ‘entidades prendatarias’ de carĆ”cter benĆ©fico, dependientes de las cajas de ahorro. Son las Ćŗnicas que estĆ”n autorizadas en EspaƱa a realizar empeƱos.

Machuca aconseja ser muy vigilante con las supuestas ofertas que hacen las tiendas de compra de oro. El precio del oro es muy variable, incluso a lo largo del dĆ­a, aunque se mantenga con precios cuatro veces superiores a los de antes de la crisis. Siempre pueden encontrarse tiendas que pagan mejor o peor. Y es bueno ver que se trate de un lugar serio, que haga el pesaje ante nosotros . Y es que el timo mĆ”s habitual es mentir al consumidor respecto al peso de la joya. El precio del oro ha subido mucho desde 2003, cuando el gramo se pagaba a unos 10 euros. Hoy puede llegar a los 45. La mayorĆ­a de ese oro se exporta para ser refinado y convertido en lingotes, un ‘valor refugio’ para los ahorradores en tiempos de crisis.

La otra cuestión polémica es si las tiendas de compra de materiales preciosos se aseguran de que no sea material robado. Por ley, las tiendas estÔn obligadas a informar a las autoridades de las compras para llevar un control. Deben quedar registrados los datos del vendedor. No hacerlo es delito, pero no solo porque permite colar objetos robados, sino también porque ese detalle de las compras abre la posibilidad de introducir un gravamen sobre las transacciones. Esa decisión impositiva estÔ ahora en el aire, pero podría, en caso de imponerse, reducir drÔsticamente el número de comercios en el sector.ül aire de incertidumbre en torno a los negocios de compra de oro hace que muchas personas con patrimonios importantes prefieran servicios mÔs discretos. En barrios acomodados han empezado a surgir tiendas que se ofrecen para hacer la tasación en el domicilio del propio cliente. Ricardo García, de Los Chicos de Oro, en el barrio de Argüelles de Madrid, señala varias razones. Hay gente mayor que quiere desprenderse de cuberterías de plata, por ejemplo, y les resulta difícil desplazarlas por el peso. Luego estÔ el tema de la vergüenza. Nosotros llevamos al domicilio todo el equipo para comprobar la calidad del metal, pesamos delante del cliente y hacemos los trÔmites ante él .

Los clientes de alto nivel han sido también parte del progresivo éxito de Cash Converters. El ejecutivo que quiere tener el último modelo de iPhone ya perdió el pudor a vender el modelo anterior para que el cambio le cueste mÔs barato , explica Álex de Regueiro, director de marketing de la firma. También insiste en que la progresiva aceptación de su marca no estÔ directamente relacionada con la crisis, sino que viene de mÔs atrÔs. La sociedad española se ha vuelto mÔs prÔctica. Si tienes una casa en el campo, un piso de estudiante o si quieres probar a ver si te gusta un deporte, es mÔs rentable comprar algo barato de segunda mano que arriesgarte a hacer una inversión .

Este cambio de mentalidad se abre paso mÔs fÔcilmente entre la gente joven y, en particular, entre los amantes de la tecnología. Según sus estudios, el cliente medio de las tiendas de Cash Converters es varóentre 25 y 45 años y de clase media. Entre las motivaciones que citan para visitar los locales, el 88 por ciento apunta la posibilidad de encontrar un chollo, el 39 por ciento busca productos ya no disponibles en las tiendas convencionales y un 32 por ciento quiere probar cosas nuevas con el mínimo gasto.

La crisis no les ha afectado, pero, pese a lo que pueda parecer, tampoco les ha beneficiado. La rotación de buen producto es mÔs lenta. Por ejemplo, la gente cambia con menos frecuencia las televisiones, así que tenemos disponibles menos aparatos de modelos recientes, que son los que mejor se venden , explica De Regueiro. Una de sus respuestas a la coyuntura económica es un modelo de recompra, que no de empeño. el cliente deja en depósito el producto y puede recuperarlo un mes después pagando un diez por ciento adicional. En caso contrario se pone a la venta.

En general, la informÔtica y los videojuegos estÔn entre los productos con mayor movimiento en la segunda mano, lo cual preocupa a las firmas tecnológicas, que estÔn viendo métodos para dificultar la reventa de los videojuegos sin que revierta ni un euro en las casas editoras de software. En el caso del hardware de las propias mÔquinas abundan firmas como Jet Computer, que vende ordenadores, impresoras o pantallas de modelos antiguos a precios muy asequibles. Con todo, según explica su director comercial Luis Mellado, lo que mejor salida tiene son los portÔtiles de hace dos años, con procesadores Core 2 Duo. Es decir, las mÔquinas de gama mÔs alta que tenemos disponibles .

El sector también acoge tiendas de menos tamaño como El Indio, de La Coruña. Una iniciativa de unos amigos que ha vendido desde ojos de buey de barco hasta dentaduras de tiburones, porque ese tipo de curiosidades duran apenas dos días expuestas , según uno de sus responsables, IvÔn Regueira. También afirma que la crisis les estÔ resultando indiferente o acaso perjudicial, y atribuye mÔs bien el rumbo de su negocio a un cambio de mentalidad sociocultural. Aquí hemos sido finos de mÔs y eso se nos va curando, aunque todavía queda alguna frontera como la de la ropa. El mismo que en Londres va a mercadillos aquí no entraría a una tienda de segunda mano donde se vendieran prendas que hubieran sido usadas una sola vez .

Caso muy distinto es el de los automóviles, quizÔ el único sector en el que este tipo de transacciones estÔn totalmente validadas a ojos del consumidor español tradicional. El pasado mes de enero, por ejemplo, la patronal del sector, Faconauto, reconocía que no había en stock vehículos comerciales (furgonetas, camiones ) para satisfacer la demanda existente. En 2012, la venta de usados creció un 5,8 por ciento, mientras la de nuevos caía un 13,4. La ruina de unos puede ser la oportunidad de otros.

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