La caravana del dolor

1 El punto de partida · Todo empezó en Honduras. Allí se formó, en 1999, el primer comité de madres de migrantes desaparecidos. «Empezaron 20 madres y hoy ya tenemos registro de más de 700 hondureños desaparecidos», dice Rosa Nelly Santos (arriba), su presidenta. En los países vecinos, otras madres siguieron su ejemplo y, en 2006, con el impulso de la ONG mexicana Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), montaron la primera caravana para buscar a sus hijos dentro de México.
2 El autobús de la esperanza · La caravana la forman cada año 40 madres de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, 10 por país. «Vienen aquellas con más pistas sobre sus desaparecidos», indica Marta Sánchez Soler, presidenta de MMM. La marcha dura dos semanas, pero la ONG busca desaparecidos en México todo el año. En cada caravana se incluyen varias madres que van al reencuentro de sus hijos ya localizados.
3 Investigar entre los muertos · En una década, México ha localizado más de 2000 cadáveres sin identificar en más de mil fosas comunes. Desde 2011, un equipo de forenses argentino viaja al país un par de veces al año y recoge ADN de estos cuerpos, que cotejan después con el de las madres centroamericanas. Su trabajo ha permitido evitar que las familias reciban restos que no son los de sus hijos. Hay madres a las que se ha llegado a entregar una cabeza de hombre con un tronco o miembros de mujer.
4 Rebuscar en los prostíbulos · A cada lugar que llegan, las madres recorren los prostíbulos mostrando fotos de sus hijas. «Muchas son secuestradas y obligadas a hacer servicios sexuales -revela Sánchez Soler-. A veces también tienen que planchar, cocinar, cuidar casas de seguridad, vigilar… Ser mujer implica peligros añadidos. Hay lugares de la ruta donde son violadas más del 80 por ciento de las migrantes; por policías, criminales o por quien sea. El catálogo de horrores en México es muy amplio».
5 Preguntar en las cárceles · Las cárceles son otra parada obligada. El hijo de María Inés García lleva cuatro años preso, acusado de secuestro, tráfico de personas y delincuencia organizada. «La mayoría de los extranjeros en las cárceles de México son centroamericanos. Casi todos, inocentes -revela Sánchez Soler-. Como son migrantes y no le importan a nadie, con ellos se engordan las estadísticas contra el crimen».
6 Reivindicar en las calles · A diario, las madres exponen retratos de desaparecidos en las localidades por donde pasan. Además de las fotos de sus familiares, llevan también las de los hijos de sus compañeras que no han podido ir a la caravana. «Platicamos con la gente y preguntamos si vieron a alguno -cuenta la presidenta del MMM-. A veces alguien dice: ‘Sí lo vi, trabaja allá’». En las 13 caravanas organizadas hasta la fecha se han reencontrado con sus familias -o reconectado con ellas- más de 280 desaparecidos.

Durante dos semanas, 40 madres centroamericanas siguen el rastro de sus hijos en México. Así es su viaje. Por Fernando Goitia y Quintina Valero / Fotos: Quintina Valero

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