Cuando Hilma af Klint creó sus obras abstractas a comienzos del siglo XX, sabía que no sería comprendida por sus contemporáneos: estaba pintando algo adelantado a su tiempo. Por Suzana Mihalic

La mayoría de sus obras no se expusieron, de hecho, mientras vivió, y en su testamento exigió que sus trabajos no se mostrasen hasta 20 años después de su muerte. Estaba desarrollando un lenguaje visual abstracto ya en 1906, varios años antes de que lo hicieran Wassili Kandinsky, Piet Mondrian o Kazimir Malévich, considerados, aún hoy, los fundadores del arte abstracto. Como ellos, también Hilma af Klint estuvo influida por las corrientes espirituales y ocultistas de su época, en especial por el espiritismo, la teosofía y, más adelante, por la antroposofía.

En 1896, Af Klint y otras cuatro mujeres formaron el grupo Las Cinco.

Pionera y mística

Hilma af Klint, nacida en Solna (Suecia) en 1862, comenzó su carrera realizando paisajes y retratos naturalistas. A finales de 1890 participó, con otras amigas artistas, en sesiones espiritistas y se convirtió, además, en pionera de la escritura automática, practicándola varias décadas antes que los surrealistas.

Dictado desde el más allá

‘Los diez mayores’ (1907)

En 1905, Af Klint decide aceptar el encargo de una entidad llamada Amaliel para pintar Los cuadros para el templo. Amaliel la insta a prepararse evitando cualquier otro tipo de pintura. Hilma creó 193 obras, gran parte de ellas afirmó hechas de modo inconsciente, en conexión directa con sus guías en el otro mundo.

Flores, una constante

Sin título (hacia 1890).

A finales del XIX, el art nouveau llenó de motivos botánicos las artes, la arquitectura y la decoración. Los motivos florales seguirían presentes en sus futuros cuadros y serían las raíces botánicas de su abstracción.