Un joven húngaro llamado Gyulá Halász de Brassó (pueblo del que adoptaría el nombre artístico) llegó a París en 1924 con la intención de triunfar como pintor… Por L. G. 

Pronto cambió los pinceles por la cámara y, fascinado por la ciudad, se lanzó a la calle a documentar su parte más sórdida. La Fundación Mapfre exhibe ahora en Barcelona el trabajo de uno de los mayores fotógrafos del siglo XX y el que mejor capturó la noche parisina.