A Max Beckmann los nazis lo expulsaron de Alemania. Pero en el exilio continuó con sus impactantes obras expresionistas, que son como gritos y bofetadas desesperadas. Pos Suzana Mihalic

El autor: Max Beckmann (Leipzig, 1884-Nueva York, 1950)

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Amargura y presentimiento

Su paso por las trincheras durante la Primera Guerra Mundial -donde participó como médico- le dejó una amargura y una tristeza que la posterior realidad política de Alemania acrecentó. Los nazis lo expulsaron de la Escuela de Arte y tildaron tu trabajo de «degenerado». En sus obras predominan los rasgos del expresionismo, los contrastes, las líneas gruesas. Además, Beckmann pintó cuerpos grotescos, a menudo mutilados. La pena, el enfado, la crítica y la denuncia traspasan sus lienzos.

1. El tema: una fiesta grotesca

La obra, titulada Sociedad, París, muestra la fiesta organizada en la Embajada de Alemania en la capital francesa con motivo de la primera exposición en la ciudad del artista Max Beckmann. Asistieron políticos, empresarios y aristócratas. En realidad, esta obra es otra repintada. Beckmann tenía ya otro lienzo, titulado Sociedad, Frankfurt. Lo aprovechó y repintó los rostros haciéndolos aún más grotescos si cabe.

2. El espacio: agobiante y apretado

El techo del lujoso espacio es tan bajo que parece que los personajes más altos se van a dar contra él con la cabeza. Transmite agobio. La pared del fondo está distorsionada y recubierta con cuadros colgados de forma irregular; de ella pende un gran espejo en el que se refleja, deformado, un candelabro. Un tenor canta a todo pulmón y, a su izquierda, casi invisible, se ve a una pianista con moño sentada. La multitud ignora a los músicos.

3. Los protagonistas: ¿una burla a Hitler?

Beckmann retrata a gente real. En el centro, con rostro serio, se ve a su amigo el príncipe Karl Anton Rohan; en el extremo derecho, el banquero Albert Hahn; el hombre corpulento con gafas redondas es el historiador Paul Hirsch; y, a su izquierda, aparece Paul Poiret, el modista. Los demás son desconocidos, aunque el parecido con Adolf Hitler del hombre con rostro oscurecido es evidente. Solo se miran la mujer de naranja y el modista.

4. Color: negro sobre blanco

Predominan las superficies negras, grandes y planas, formadas sobre todo por los trajes de los caballeros, con sus pajaritas destacando sobre las camisas. Incluso el color de piel de las mujeres es atípicamente blanco. contrasta con sus labios pintados en rojo vivo y los tonos naranjas y amarillos del salón y los marcos.

5. La composición: geométrica

Tres grupos de personajes parecen dividir el cuadro en tres bloques verticales, acentuados en la base del cuadro por el respaldo de los sillones. A la izquierda, el grupo del modista; en el centro, el del príncipe con la mujer de rosa y el tenor; y a la derecha, el de Hitler y el banquero. La mirada cómplice entre el modista y la mujer de naranja une los tres bloques.

6. La fiesta: triste augurio

Casi todos los asistentes tienen una expresión deprimida. Beckmann los pinta con mirada ausente. Se cree que el embajador de Alemania en Francia -que es el que está sentado en la esquina inferior derecha con las manos en la cabeza- hace este gesto apocalíptico como un presentimiento sobre la pujanza del nazismo en Alemania. el cuadro es de 1931.

PARA SABER MÁS

Museo Thyssen-Bornemisza. Beckmann: Figuras del exilio. Hasta el 27 de enero de 2019.

Caixaforum en Barcelona. Del 21 de febrero al 26 de mayo.