La Fundación Mapfre dedica su primera retrospectiva en España a Giovanni Boldini, pintor del mundo refinado de finales del siglo XIX. Por Suzana Mihalic

El autor: Giovanni Boldini [Ferrara (Italia), 1842-París (Francia), 1931]

La alegría de la alta sociedad

En París conoce a Degas, Sisley y Manet y se inicia en la pintura de retratos y paisajes. Allí también se codea con la alta sociedad y se convierte en el primer artista chic y en el retratista de la gente influyente de finales del siglo XIX y principios del XX. Boldini llegó a convertirse en figura mítica del retrato de la belle époque y gozó en vida de fama y fortuna. Sus obras transmiten alegría de vivir, lujo, placer, glamour y colorido.

Giovanni Boldini / Coppia in abito spagnolo con pappagalli [Pareja en traje español con papagayos], / c. 1873 / Óleo sobre tabla, 26 × 35 cm / Colección Banca Carige, Génova

1. LA COMPOSICIÓN: CAMBIO DE MIRADA

Con tan solo 25 años, Boldini pintó este cuadro de pequeño formato en el que juega con el punto de mirada del espectador. Primero, la atención recae sobre las dos figuras situadas en el centro. Los protagonistas, una joven con una guitarra en el regazo y un torero sentado en actitud desenfadada, son el centro de atención. Pero pronto cambia el foco de la mirada hacia el lado izquierdo, donde están los pájaros, que es hacia donde miran los personajes.

2. EL TEMA: EL EXOTISMO ESPAÑOL

En el París de finales del siglo XIX, todo lo exótico estaba de moda y como España se consideraba exótica era objeto de atención especial. Boldini, además, estaba rodeado de amigos artistas españoles como Federico Madrazo y estuvo influenciado por Fortuny. Aunque no visitó España hasta tiempo después de pintar este cuadro, logró gran realismo en la escena y en los personajes típicos como el torero y la mujer con mantilla.

3. LOS PAPAGAYOS: EROTISMO Y MOVIMIENTO

En el siglo XIX, el tema de la mujer y el papagayo gustó especialmente por su resabio erótico. El tema aparecía con frecuencia en obras de Gustave Courbet, Édouard Manet o Edgar Degas. Aunque aquí la cacatúa y el guacamayo ocupan un espacio reducido, son los elementos que otorgan idea de movimiento al cuadro. Lo hacen agitando las alas, escalando la percha y desperdigando la comida por el suelo.

4. EL COLOR: TONOS FESTIVOS

Para el entorno, Boldini usa colores monótonos y altera las tonalidades con mezclas bastas y pinceladas rápidas y dispersas. Sin embargo, los colores de las figuras centrales son fuertes. Resaltan el rosa del vestido, el dorado del traje, el naranja de la cerámica y los colores de las aves. Convierten la escena en un festín de tonalidades.

5. EL ESPACIO: TEATRAL Y MISTERIOSO

El artista ubica la escena en una terraza o un patio abierto hacia el espectador. Es un espacio casi teatral, no sabemos si con iluminación natural y sin apenas mobiliario. La única decoración son las baldosas de cerámica en la pared, características del sur de España. Una puerta abre paso hacia otras estancias, aunque la oscuridad no deja entrever nada más.

6. LOS DETALLES: BRILLOS Y LUJO

El artista logra un fantástico efecto satinado en el vestido rosa y unos zapatos relucientes. La mantilla negra que luce la mujer es un cúmulo de pinceladas caóticas. Pero donde Boldini realmente consigue resaltar los detalles más lujosos es en el traje del torero, que brilla como un auténtico ‘traje de luces’ y que parece decorado con pan de oro.

PARA SABER MÁS

Fundación Mapfre. Exposición. Boldini. Hasta el 12 de enero de 2020.