¿Hay civilizaciones tecnológicamente avanzadas en planetas lejanos? ¿Sus sondas espaciales ya nos han visitado? ¿Cuándo contactaremos con ellos? Estas son las cuestiones a las que se dedica el astrónomo Avi Loeb. Y ha hallado inquietantes respuestas… Por Johann Grolle

• Hallazgos inexplicables que asombran a los científicos

Este científico, de 57 años, dirige nada menos que el Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard. Avi Loeb ha publicado más de 700 trabajos teóricos sobre fenómenos astrofísicos, y hasta ahora le habían interesado en especial los agujeros negros y el nacimiento de las primeras estrellas. Últimamente se ha volcado en el estudio de la vida y la inteligencia más allá de la Tierra, materia sobre la que está escribiendo un libro. Sobre ello hablamos con él.

XLSemanal. Profesor Loeb, ¿por qué se dedica a estudiar la existencia de vida extraterrestre?

Avi Loeb. Es una de las preguntas más importantes de la humanidad. Desde pequeño, me interesan las cuestiones básicas, y la más básica de todas es si estamos solos en el universo.

XL. ¿Por qué es tan importante saberlo?

A.L. Si nos topáramos con otros seres inteligentes, eso cambiaría radicalmente la imagen de lo que somos, de lo que representamos. Además, las inteligencias extraterrestres podrían multiplicar nuestro conocimiento de forma imposible de cuantificar. Sería como si una persona de la Edad Media fuera catapultada al siglo XXI. Nuestro horizonte se ha ido ampliando a lo largo de la historia, del individuo a la familia, luego al clan y después al país. Más tarde descubrimos otros continentes en los que también vivían seres humanos. Si ahora encontramos otras criaturas fuera de la Tierra, estaríamos ante la ampliación definitiva de nuestro horizonte.

XL. ¿Y cómo será? ¿Un buen día captaremos una señal inteligente procedente del espacio exterior, y el mundo, de golpe, ya no será igual?

A.L. Nos imaginamos unas criaturas parecidas a nosotros, pero lo más probable es que sean totalmente diferentes. Y puede que no nos encontremos directamente con otras formas de vida, sino solo con sus artefactos. La vida, o al menos la vida terrícola, no está hecha para los viajes interestelares. La radiación cósmica será un problema enorme incluso en un trayecto tan corto como ir a Marte.

“Antes que a los alienígenas, veremos su chatarra espacial”

XL. ¿Podrían enviarnos un robot?

A.L. ¿Por qué no? Pero hay otras alternativas. Por ejemplo, en vez de viajar en persona, podrían enviar impresoras 3D para imprimir organismos vivos con los materiales que vayan encontrando en otros cuerpos celestes.

XL. ¿Cree que usted llegará a vivir ese primer encuentro con los alienígenas?

A.L. Mi apuesta es que no encontraremos una civilización intacta, sino sus restos nada más.

XL. ¿Cómo? ¿Naves abandonadas? ¿Chatarra espacial sin dueño?

A.L. Llámelo como quiera. Sospecho que las civilizaciones son muy efímeras. En otras palabras: que no son muy cuidadosas con su planeta, y al final acaban destruyéndose a sí mismas, ya sea mediante guerras nucleares, por los efectos de sus acciones sobre el clima o por la destrucción de su entorno.

XL. ¿Entonces? ¿A los astronautas les tocará reconstruir culturas desaparecidas a partir de sus ruinas?

A.L. Exactamente. Por eso suelo hablar de ‘arqueología espacial’.

XL. Recientemente ha formulado usted en la revista Astrophysical Journal Letters la hipótesis de que los primeros extraterrestres ya están aquí. ¿En serio?

A.L. Sí. El 19 de octubre de 2017, el telescopio Pan-STARRS, en Hawái, registró un objeto extraño en el firmamento. Se movía tan rápido que solo podía proceder de algún lugar fuera del sistema solar. Se trata de la primera visita que nos llega del espacio exterior de la que tengamos conocimiento. Se lo bautizó con el nombre de ‘Oumuamua.

XL. Es casi imposible que un asteroide perdido por la galaxia entre en nuestro sistema solar.

A.L. Sí. La probabilidad se sitúa entre 1:100 y 1:100.000.000.

“Si los alienígenas son pacíficos, podríamos aprender mucho de ellos”

XL. ¿Eso quiere decir que ‘Oumuamua no debería existir?

A.L. Así es. Además, se trata de un objeto enigmático desde otro punto de vista. Su luminosidad oscila de forma drástica, lo que implica que posee una forma especial. Una esfera reflejaría siempre la misma cantidad de luz solar, solo un cuerpo con forma de cigarro o de disco nos ofrecería al girar alternativamente el canto o el plano, con lo que su brillo cambiaría drásticamente.

XL. Pero que tenga una forma rara no quiere decir que sea una nave espacial.

A.L. No, claro. Pero cuanto más hemos ido descubriendo sobre él, más extraño se ha ido volviendo todo. La trayectoria de ‘Oumuamua no se corresponde con la que debería tener por el campo gravitatorio del Sol.

XL. ¿Qué significa eso?

A.L. Que sobre el ‘Oumuamua opera, además, alguna otra fuerza, aparte de la gravedad del Sol. Si se tratara de un cometa, al acercarse al Sol emitiría gases que le aportarían un empuje adicional, como si fuera un cohete. Pero para ello debería perder una parte de su masa: el diez por ciento.

XL. ¿Es raro en un cometa?

A.L. No necesariamente. Pero veríamos esos gases. A pesar de lo mucho que hemos buscado, no hemos encontrado rastros de la cola. Además, hay otro detalle llamativo: al emitir gases, la rotación de ‘Oumuamua tendría que haber cambiado, pero no se ha observado este efecto.

XL. ¿Qué se puede deducir entonces?

A.L. Me he planteado si no habrá otro tipo de fuerza actuando sobre ‘Oumuamua. La única que se me ocurre es la presión ejercida por la radiación solar.

vida en otros planetas avi loeb

Loeb nació en Israel hace 57 años. Es físico teórico y desde 2011 preside el Departamento de Astronomía de la Universidad de Harvard.

XL. ¿Y esa fuerza es tan fuerte como para mover un objeto de semejante tamaño?

A.L. Ahí está la clave. La fuerza de la radiación solar es relativamente débil. Solo podría ejercer un efecto visible en el caso de que ‘Oumuamua fuese un objeto muy delgado.

XL. ¿Qué quiere decir «muy delgado»?

A.L. Menos de un milímetro de grosor.

XL. ¡Pero eso es menos que un folio de papel! ¿Cómo podría haberse originado un objeto así? Ya cuesta bastante imaginarse de dónde habrá salido un cigarro enorme, pero ¿un ‘folio espacial’?

A.L. Precisamente. Yo tampoco me lo puedo imaginar. Estaría enormemente agradecido si alguien propusiera una buena explicación. Pero mientras no demos con una explicación natural, la única posibilidad que nos queda es que se trate de un objeto artificial. Una vela solar fabricada por seres inteligentes, por ejemplo.

XL. Esto que dice usted es muy fuerte. Si resulta que el primer objeto extrasolar que estudiamos es un objeto artificial, significaría que hay muchos más artilugios volando por el espacio. ¿El espacio interestelar es un vertedero enorme, abarrotado con la basura de otras civilizaciones?

A.L. Está poniendo el dedo en la llaga. Los astrónomos lo han calculado: si el ‘Oumuamua resulta ser un objeto que pasaba casualmente por ahí, eso significaría que todos los sistemas solares tendrían que generar billones de objetos semejantes… A no ser que no sea un objeto a la deriva, claro, sino que en realidad se trate de una visita premeditada.

“Me gusta guiarme por lo que llamo ‘modestia cósmica’. Los humanos no somos especiales”

XL. ¿Quiere decir que ‘Oumuamua es una sonda espacial activa y que nos está espiando?

A.L. Solo digo que es posible. Sigo el método de un detective. Sherlock Holmes dijo: «Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad».

XL. No es nada habitual que un científico plantee tesis de este tipo. ¿Cómo han reaccionado sus colegas?

A.L. La mayoría de ellos están de acuerdo en que ‘Oumuamua plantea muchos enigmas. Aun así, les cuesta decir que podría ser un objeto artificial.

XL. Especular sobre extraterrestres es una idea bastante exótica de por sí. También podría decir que es cosa de magia o de una deidad creadora…

A.L. Pero reflexionar sobre civilizaciones lejanas no es especular. Sabemos que nosotros existimos, así que al menos se ha desarrollado una forma de vida con una tecnología avanzada. Y sabemos que en la cuarta parte de los sistemas planetarios de la galaxia se dan unas condiciones similares a las de la Tierra. ¿Por qué no podría haber otros seres inteligentes? Me gusta guiarme por lo que llamo ‘el principio de la modestia cósmica’.

XL. ¿Modestia cósmica?

A.L. Los seres humanos tendemos a considerarnos especiales. Pero la historia nos ha enseñado que eso no es más que una ilusión. Pensábamos que la Tierra se encontraba en el centro, pero en realidad da vueltas alrededor del Sol, y este a su vez gira en torno al centro de la galaxia, que a su vez solo es una de las muchísimas galaxias que hay en el universo. El principio de la modestia cósmica exige que asumamos que tampoco somos nada especial desde un punto de vista biológico. Y en el caso de que haya otros seres inteligentes ahí fuera perfectamente podrían estar mucho más avanzados que nosotros.

En 2012, la revista ‘Time’ lo seleccionó como una de las 25 personas más influyentes en el espacio

XL. Se lo ha acusado de que solo busca atención con su hipótesis de la nave espacial ‘Oumuamua.

A.L. Eso es una tontería. Ni siquiera convoqué una rueda de prensa cuando publicamos nuestro artículo. Si hubiese buscado atención, lo habría hecho. Pero no es el caso. Mi motivación es única y exclusivamente reflexionar sobre el universo. Me trae sin cuidado lo que piense la gente.

XL. ¿Hay forma de averiguar si su hipótesis sobre el origen de ‘Oumuamua tiene algo de cierto?

A.L. Bastantes. Dentro de pocos años entrará en servicio el Large Synoptic Survey Telescope, el sucesor de Pan-STARRS. Si en el espacio hubiese objetos como ‘Oumuamua repartidos de forma regular, este telescopio tendría que detectar miles de ellos, que luego podríamos estudiar con más precisión. Además, debería haber objetos de origen lejano dentro de nuestro propio sistema. Los campos gravitatorios del Sol y de Júpiter funcionan como una red que permite pescar cuerpos venidos de fuera.

Avi loeb extraterrestres

En la Universidad de Harvard dirige la iniciativa Black Hole, el primer centro interdisciplinario mundial dedicado al estudio de los agujeros negros.

XL. ¿Podríamos distinguirlos de los muchos asteroides de nuestro sistema solar?

A.L. Sí. Como se acercan a nosotros siguiendo direcciones arbitrarias, su trayectoria suele estar inclinada con respecto al plano de las órbitas planetarias. Ya hemos identificado algunos posibles candidatos.

XL. Si ahí fuera vive una civilización altamente desarrollada, ¿les habrá llegado ya la noticia de que nosotros estamos aquí, en la Tierra?

A.L. En el caso de que esa civilización altamente desarrollada tuviera una tecnología tan avanzada como la nuestra, podrían captar nuestras señales de radio.

XL. ¿Sería deseable contactar con ellos?

A.L. Pues depende. Si son seres pacíficos, podríamos aprender mucho de ellos.

XL. El episodio histórico que más se asemeja a la llegada de alienígenas a la Tierra es el desembarco de Colón en América. Para los pueblos que vivían allí no fue precisamente una buena noticia… lo que no resulta alentador.

A.L. Tiene usted toda la razón. Si captamos alguna señal, siempre podemos pensarnos si enviamos una respuesta o no.

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