Sus ideas revolucionaron la ciencia del siglo XX, tanto que la mente de este genio sigue dando que hablar más de medio siglo después de su muerte. Sin embargo, sus grandes habilidades científicas no entorpecieron sus relaciones sentimentales, que pasaron más desapercibidas gracias a su fiel secretaria.

Confesiones de la última novia de Einstein

Mileva Maric matemáticas en pareja

Era su compañera de estudios en Zúrich. Su relación de cuatro años culminó en 1902 al nacer una niña, Lieserl. Nadie sabe si murió o fue dada en adopción, lo único cierto es que desapareció dos semanas después de nacer. Tras ese episodio, la relación no volvió a ser igual, aunque se casaron en 1903 y tuvieron dos hijos (Eduard y Hans Albert), que crecieron en un ambiente familiar deteriorado. Se divorciaron en 1919. En 1921, cuando Einstein ganó el Nobel, le envió el dinero a Mileva. Se lo había prometido.

Elsa Löwental, esposa y ama de casa

Ella tenía 38 años y dos hijas adolescentes, Ilse y Margot. Él era un científico en ascenso con un matrimonio destrozado. Y ambos eran primos. Era el año 1912. Desde entonces hasta su boda, en 1919, mantuvieron una intensa correspondencia a espaldas de Mileva, en la época más prolífica de Einstein, al borde del colapso físico y nervioso. Elsa se lo llevó a su casa para cuidarlo y, desde entonces, se ocupó de todo para que él pudiera desarrollar su carrera, primero en Europa y después en Princeton. Murió en 1936.

Johanna Fantova, su bibliotecaria particular

Albert y Johanna se habían conocido en 1929 en Praga, pero el destino quiso que se reencontraran en Estados Unidos. En 1939, Johanna había dejado Europa huyendo de la guerra y en 1944 llegó a Princeton, donde comenzó a trabajar en la biblioteca Firestone. Albert ya estaba allí: era profesor del Instituto de Estudios Avanzados. En 1952, trece años después de la muerte de Elsa, Einstein le pidió a Johanna que ordenara su biblioteca. Era la excusa perfecta para tenerla cerca de él. El genio se sentía solo.

… y sus amantes

Una espía soviética y una joven austriaca: las pruebas de sus escarceos, a subasta.

Los flirteos de Einstein fueron constantes. Sin embargo, poco se sabe de ellos, porque Helen Dukas, su fiel secretaria, se encargó de taparlos. Sí se sabe, por ejemplo, que su relación con la joven austriaca Margarete Lebach estuvo a punto de arruinar su segundo matrimonio. Y hace unos años se descubrieron las cartas de amor que Einstein escribió entre 1945 y 1946 a Margarite Konenkova, una espía soviética. Las cartas y recuerdos de esa relación, subastados en Sotheby’s en 1998, no hallaron comprador.

Confesiones de la última novia de Einstein: 'Llámame, Albert'

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Él daba clases y ella trabajaba en una biblioteca. Ella tenía 22 años menos que él, y a él sólo le quedaban tres años de vida cuando se encontraron en…