La lechuza y el búho pueden rotar sus cabezas 270 grados porque tienen 14 vértebras en el cuello, el doble que los humanos. ¿Por qué? Por M. I. 

Porque sus ojos (captados de forma espectacular en la imagen durante su migración en Estados Unidos), pese a su tamaño e intensidad, no se mueven. Es decir, para seguir a su presa lechuzas como la de la foto deben girar toda la cabeza. Eso sí, tienen una retina de tal precisión que pueden ver un ratón en un campo de fútbol. El 70 por ciento de su cerebro -del tamaño de una pelota de golf- está ocupado por los ojos. Esta y otras singularidades se recogen en un nuevo libro, La vida secreta de los búhos, de John Lewis-Stempel. Y, por si se lo pregunta, el búho y la lechuza se diferencian en que esta es más pequeña y no tiene el plumaje con forma de orejas en la cabeza.