Petrificados se quedaron los leñadores cuando serraron un gran castaño y se toparon con esta imagen. Es un perro momificado dentro del árbol. Por Fátima Uribarri

Lo más probable es que trepara persiguiendo a un mapache y cayera en el hueco del tronco. Quedó atrapado hace más de veinte años y no se pudrió gracias a un ‘efecto chimenea’ que ha permitido que la corriente de aire ascendente expulsara del tronco el mal olor y no atrajera a los insectos y demás organismos devoradores de cadáveres. Además, el ácido tánico de la madera del árbol es un buen desecante. Lo han llamado Stuckie (‘atascado’) y es la principal atracción del museo dedicado a los árboles en Waycross, Georgia (Estados Unidos).