¿Habrá que tratarlos de ‘usted’? ¿Bastará con dictar órdenes o deberemos pedirles las cosas ‘por favor’? ¿Serán relaciones de cortesía o de autoridad? Por Ixone Díaz Landaluce

Los robots y el sexo

1. ¿Deben tener los robots personalidad jurídica?

En octubre de 2017, una humanoide llamada Sofia, desarrollada en Hong Kong, obtuvo la ciudadanía saudí; fue el primer robot con pasaporte. La noticia puso el debate sobre la mesa. La Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad contra los Robots, fundada en 1999, lo tiene claro desde hace tiempo, mientras que la UE debate si los robots deberían tener personalidad jurídica, del mismo modo que las empresas en Estados Unidos tienen derechos, como la libertad de expresión o la libertad religiosa, reconocidos. «En el futuro, máquinas y robots tendrán que pagar impuestos y cotizar a la Seguridad Social. Así será posible hacer la transición a una economía con máquinas que compense la pérdida de empleos», explica el experto José Ignacio Latorre. También serviría, añade su colega Julie Carpenter, para establecer responsabilidades en caso de accidentes.

2. ¿Pueden tener los robots derechos sociales?

Un asunto más espinoso son sus derechos sociales, equiparables a los de los animales y, en último término, a los derechos humanos. La frontera la marca la consciencia, concepto entre la filosofía y la neurobiología sobre el que hay un gran debate académico. «Si los robots llegan a desarrollar cierto grado de consciencia, las categorías sociales podrían servir para decidir si un perro robot debería tener derechos similares a los de un animal», explica Carpenter, que aboga por una discusión interdisciplinar con abogados, físicos, ingenieros o expertos en ética. Para Agnieszka Wykowska, del Instituto Italiano de Tecnología, es una discusión prematura. «No estamos ni remotamente cerca de que los robots tengan sentimientos, sean conscientes ni de una tecnología que obligue a plantearnos esas cosas. Ni siquiera sabemos si un día llegaremos ahí».

3. ¿Tienen derecho a no ser apagados… y a reproducirse?

Eso no impide que, inspirados por el propio Isaac Asimov, algunos teóricos ya hayan formulado borradores preliminares sobre el derecho de los robots a no ser apagados, a copiarse a sí mismos (o no hacerlo) o a que no se reescriba o manipule su código. Para José Ignacio Latorre, no se trata de un debate irrelevante. «Lo más inmediato sería garantizar que no se los pueda tratar con crueldad o desechar, como ya ocurre con los animales. Luego se pueden plantear otras cuestiones como si tenemos derecho a deshacernos de ellos y cambiarlos por otros que nos gusten más o si les dejaremos que se reproduzcan». Suena a futuro distópico y puede que pasen varias décadas hasta que esto se convierta en un problema real, pero el debate ya está sobre la mesa. Y no hay que descartar que lo que esté en juego sea nuestra propia humanidad.

Te puede interesar

Geoffrey Hinton: “Las máquinas tendrán sentimientos, se enamorarán”