El ordenador cuántico hace lo mismo que uno tradicional, pero mucho más rápido. Pero… ¿en qué consiste la computación cuántica? Te lo explicamos en 6 conceptos

SUPERPOSICIÓN

La mecánica cuántica nació de la incapacidad de la física clásica para explicar ciertos fenómenos a escala subatómica. Sus reglas son extrañas y se basan en la incertidumbre. Para fabricar una computadora cuántica, nos interesan dos. La primera es la superposición: una partícula puede estar en dos estados e incluso en dos posiciones a la vez. La segunda regla es el entrelazamiento.

ENTRELAZAMIENTO

Según la regla del entrelazamiento, los estados de dos o más partículas están fuertemente relacionados; por ejemplo, si una partícula gira en una dirección, la antipartícula con la que está emparejada se “contagia” como por arte de magia y gira en dirección contraria. El físico israelí de la Universidad de Oxford David Deutsche lo resume así: «Podemos trabajar en dos universos paralelos».

CUBITS

Estas dos reglas -superposición y entrelazamiento- nos permiten hacer cálculos con cubits (bits cuánticos). En informática, un bit convencional (la información mínima que se puede procesar) solo tiene dos estados: uno o cero, encendido o apagado. Pero un cubit es simultáneamente uno y cero. Por eso, un chip cuántico es tan potente. Porque con cada cubit puede hacer dos cálculos simultáneos.

RUIDO

Google acaba de publicar su supremacia cuántica con un chip cuántico de 54 cubits, una barbaridad.  Los problemas para hacerlos operativos son enormes. Primero, por las interferencias. El ruido “desenreda” las partículas y esto hace que los cálculos, si tardan más de cierto tiempo, dejen de ser válidos.

PROCESO ADIABÁTICO

Para evitar esos errores, la tecnología más prometedora es la de los superconductores adiabáticos (sin calor, sin vibraciones). Hay que enfriar los circuitos a -273 ºC, menor que la temperatura que reina en el lugar más frío del universo. Entonces entran en un estado cuántico en el que los electrones giran en el sentido de las agujas del reloj… y también en el sentido contrario.

FRAGILIDAD

Pero los cubits son muy frágiles y pierden su ambigüedad a la menor interferencia, convirtiéndose en bits normalitos, sin contar con que el error forma parte de cualquier sistema cuántico que se precie, que obligatoriamente genera resultados erróneos que hay que filtrar. ¿Difícil de entender? No se preocupe. El premio Nobel Richard Feynman ya lo reconoció: «Nadie entiende la mecánica cuántica».

 

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