Toledano del 89. Soy cantaor y presento mi nuevo disco el 2 de junio en Casa Patas; el 10 en La Suma Flamenca (ambas, en Madrid); y el 22 de agosto en Pamplona, en Flamenco On Fire. Foto y vídeo: Javier Ocaña

XLSemanal. Dedica su tercer disco, Universo Pastora, a La Niña de los Peines (Pastora Pavón), a su marido (Pepe Pinto) y a su hermano (Tomás Pavón).

Israel Fernández. He querido homenajear a mis maestros. Este disco es el que más se parece a mí; en los otros, yo era más de plástico y no tenía las cosas tan claras.

XL. Gitano de Toledo y cantaor de moda, ¿se lo perdonan en Andalucía?

I.F. Es cierto, Andalucía da más cantaores, pero el sol sale para todo el mundo.

XL. En su familia no hay ningún cantaor.

I.F. Soy el primero, pero todos cantan muy bien. Mi padre trabaja en lo que le sale, mayormente de albañil, y en mi familia hay de todo: tratantes de caballos; vendedores ambulantes de ropa, de chatarra… Típica vida gitana.

XL. Dicen que es el sucesor de Camarón, pero eso se lo han dicho ya a muchos…

I.F. Eso le viene grande a cualquier artista. Comparar a alguien con Camarón o con Paco (de Lucía) es una exageración: cualquier flamenco está a años luz de ellos. No pretendo parecerme a ellos, pero sí ir por su camino.

Israel Fernandez

XL. Hay otro flamenco que da la vuelta al mundo: las sevillanas, Macarena

I.F. Eso no es flamenco, es otra cosa. ¡Eso no sé ni lo que es! [Ríe]. El flamenco es armonía, afinación y ritmo; es inspiración y emoción: es un estado de ánimo.

XL. A los 10 años ganó el concurso Tu gran día (que presentaban Lolita y Juan y Medio).

I.F. Y a los 15 fui finalista de Gente de primera, en TVE. Mi madre era la que me llevaba a la tele. Con 6 años me pasaba el día cantando, pero sin pretensión.

XL. ¿Y el colegio?

I.F. Si te soy sincero, mi madre nos llevaba muy poco al colegio. Solo sé cuatro cosas y me avergüenzo; pero con honestidad se puede llegar muy lejos en la vida: si tienes estudios pero vas de mentira, no llegas a ningún lado.

XL. Dicen que tiene «prestancia de lord gitano», ¿liga mucho?

I.F. Bueno, normalmente me porto bien. Me casé con 15 años -los gitanos nos casamos pronto-, pero, cuando nos pedimos con una gitana, es para siempre. Y tengo un hijo que se llama Sansón.

XL. ¡Hombre! ¿Fue idea suya llamarlo así?

I.F. Nos lo dijo Dios: mi mujer abrió la Biblia -somos muy religiosos- y leyó. «Tendrás un hijo y le pondrás Sansón».

XL. Hace 10 años dijo que, cuando cumpliese los 30, le gustaría «vivir en EE.UU. y tener una mansión en cada país». ¿Cómo lo lleva?

I.F. Aún no he conseguido ninguna mansión; pero sí he ido a cantar a Nueva York varias veces. Hoy me conformo con tener salud y seguir cantando.

Desayuno: el ‘desaperitivo’

Israel Fernandez

 

«Me levanto tarde, porque me acuesto tarde, y a la una tomo una cervecita y un poco de queso, de chorizo, de jamón… o unas lentejas. ¡Lo que haiga!».