Nací en Madrid, en 1969. Soy agente inmobiliario y ahora también escritor. Publico ‘Historias de un agente inmobiliario’ (Lumen), una novela de autoficción en la que cuento mi experiencia personal. Por Virginia Drake

XLSemanal. Dejó la arquitectura para convertirse en vendedor de pisos.

Jacobo Armero. Yo trabajaba como arquitecto y tenía una pequeña editorial. Con la crisis, ambos negocios quebraron y tuve que buscar otra vía. Podría hablarse de fracaso generacional y de desperdicio de un talento humano muy potente. La de agente inmobiliario es una profesión de segunda oportunidad.

XL. Vender pisos, cuenta, tampoco es fácil.

J.A. No sé si es más fácil estudiar una carrera [ríe]. Los clientes exigen mucho: el que vende se está desprendiendo de su pasado y de sus recuerdos, y el que compra está creando su futuro.

XL. ¿Cuánto tardó en vender el primer piso?

J.A. Ocho meses. Es difícil: uno quiere vender caro y el otro comprar barato.

XL. ¿Cuántas veces enseña un piso antes de venderlo?

J.A. Mi récord: 61 visitas. Y eso son meses de moverte por el barrio, hacer la compra en ese mercado o cambiar de peluquería para conocer a la gente.

XL. Tampoco lo pasa muy mal, hay algún bar de tapas en Madrid que no controle?

J.A. ¡Jajaja! Es muy normal tomar algo con la gente interesada, para conocerla mejor y ver qué es lo que realmente busca. Se firman muchos contratos de arras en un bar o en una cafetería.

XL. Usted, que conoce bien la oferta y la demanda, dígame cómo es su casa.

J.A. Vivo de alquiler [ríe], porque vivo en una casa mucho mejor que la que podría comprarme.

Jacobo Armero: "En el mercado inmobiliario hay mucho oscurantismo y se regatea como en Marrakech"

XL. Pero casi todo el mundo quiere comprar.

J.A. Especialmente en España, donde los pisos se convierten en el plan de pensiones porque las pensiones son muy bajas y es difícil ahorrar para la vejez.

XL. Dice que es mejor no ofrecer fotos en las que el piso salga muy favorecido.

J.A. Si las fotos son muy buenas y no se corresponden con lo real, la decepción es inmediata. Lo ideal es que el cliente vea algo mejor que lo que imaginaba.

XL. Se queja de lo mal regulado que está el mercado inmobiliario.

J.A. Sí, la Administración ha dimitido de esa labor de regulación. La vivienda pública casi ha desaparecido y el mercado parece un zoco: cualquiera es agente, hay muchísimo oscurantismo, a veces no sabes cuántos metros compras, y la gente regatea como en Marrakech.

XL. ¿Se mueve ÿmucho dinero B?

J.A. Muy excepcionalmente, porque la mayor parte del dinero negro ya afloró.

XL. ¿Cómo diría que está el mercado?

J.A. Hemos pasado dos años de subidas muy fuertes y ahora necesita un pequeño ajuste. El parón ya ha empezado, se vende menos que el año pasado.

Desayuno: ante todo, calidad

Jacobo Armero: "En el mercado inmobiliario hay mucho oscurantismo y se regatea como en Marrakech" 1

Tomo un café con leche y una buena rebanada de pan rico de masa madre, tostada, con mantequilla de la buena con sal».