Cayetano Martínez de Irujo habla en exclusiva con ‘XLSemanal’ sobre su esperada autobiografía: intrigas en la Casa de Alba, infancia aterradora, peleas por la herencia, sexo, cocaína…

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Cayetano Martínez de Irujo nos recibe en su casa de Madrid para hablar de su autobiografía  De Cayetana a Cayetano que publica la editorial La Esfera de los Libros el próximo día 4 de septiembre. El menor de los hijos varones de la duquesa de Alba asume sus errores y se reivindica en esta sincera entrevista.

Traumatizado por una infancia que le resultó aterradora y que estuvo marcada por una madre fría y distante -“A mi madre le teníamos miedo”-  y unas nannies que lo maltrataban: “Iba a pedir comida o una explicación y lo único que recibía eran golpes”. Tampoco se entendía con sus hermanos. Para ellos, era “el raro”: “Yo me sentía como Oliver Twist dentro de palacio”, resume el quinto de los seis hijos de la duquesa de Alba.
Su adolescencia no fue mejor, en gran parte por el enfrentamiento con el marido de su madre, Jesús Aguirre, y una juventud que califica de “salvaje”. Cayetano Martínez de Irujo cuenta que a los 15 años tuvo una relación con la madre de la familia de acogida en Inglaterra y a los 16, con una mujer casada que conoció en el Club de Campo. “Yo buscaba cariño, una madre… ¡Estaba muy confundido!”

Martínez de Irujo también habla de su adicción a ciertas sustancias: “La cocaína me perturbó por completo”. Y de su obsesión por seducir mujeres: “Ninguna se resistía”.

Antes del embarazo de Genoveva Casanova, madre de sus dos hijos, Cayetano se había encontrado en una tesitura similar dos veces, con una chica alemana y una francesa. “¿Cómo un hombre ‘experimentado’ se tiene que enfrentar en tres ocasiones a embarazos no deseados?”. Cayetano responde: Porque yo era un inconsciente y muy salvaje. Es evidente que vivía una vida descabalada”, confiesa. “¿En los dos primeros embarazos no hubo mayores consecuencias?” “No, los resolví”.

La madurez la ha conquistado, asegura, con la ayuda de todo tipo de terapias. “Durante dos años estuve en la cienciología. Fue difícil salir, la verdad. Aquello me costó dos millones de pesetas. Yo probaba todo lo que podía ayudar”.

La entrevista completa, realizada por Virginia Drake