Los platos más 'asquerosos' del mundo

El Museo de la Comida Asquerosa expone, en Suecia, los platos más sorprendentes del mundo. En realidad, quieren estimular el cambio del paladar y abrirlo a nuevos sabores. Por Fátima Uribarri

Zumo de ojo de oveja; corazón palpitante de cobra en su sangre; pene de buey… Parecen ingredientes de pócimas de hechicería, pero son delicias que se comen en diversas partes del mundo: el ojo de oveja lo toman en Mongolia para aliviar la resaca; el corazón de la cobra, en Vietnam; y el pene de buey es muy apreciado en China por sus propiedades afrodisiacas. «El asco es siempre subjetivo. Depende de dónde te has criado. Es como si nos hubieran adoctrinado desde pequeños sobre lo que es repugnante y lo que no lo es», explica Andreas Ahrens, director del Museo de la Comida Asquerosa, de Malmö (Suecia). Este espacio, ubicado en un antiguo matadero, ofrece un curioso paseo por los olores, texturas (está permitido tocar) y sabores de preparaciones como el surströmming, un arenque fermentado (y apestoso) que se toma en Suecia; el casu marzu, que es un queso infestado de gusanos procedente de Cerdeña; o el hákarl, tiburón envejecido que se toma en Islandia.

El museo está ubicado en un antiguo matadero y las entradas están impresas en una bolsa para vómitos. Se puede tocar, oler y probar

La entrada al museo está impresa en una previsora bolsa para el vómito. El centro propone una reflexión sobre cambios de hábitos alimentarios para reeducar nuestro paladar y orientar nuestra alimentación hacia productos que no deterioren el medioambiente.

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