Son alimentos que con una adecuada conservación no se ponen malos… Foto: Cordon Press

 ¡Esta manzana no se pudre! (se llama WA38 y han tardado veinte años en crearla)

  • Arroz. Es el primero de los ‘inmortales’. Su ausencia total de agua hace que se mantenga en buen estado de forma indefinida. Por eso es conveniente conservarlo en un lugar de humedad baja.
  • Azúcar. Aunque su textura puede cambiar, dura mucho tiempo porque impide el crecimiento bacteriano.
  • Harina de maíz. Siempre que se mantenga seca y alejada de cualquier fuente de humedad.
  • Miel. Aunque puede cambiar de color o cristalizarse, sus propiedades se mantienen indefinidamente. ¿La prueba? Algunos arqueólogos han encontrado miel con tres mil años de antigüedad y es perfectamente comestible. Importante: el tarro debe estar siempre bien cerrado.
  • Café instantáneo. La única condición es mantenerlo en el congelador. En la despensa puede durar de dos a veinte años.
  • Vinagre de sidra de manzana. Hay que tener en cuenta que el vinagre ha sido durante siglos un método para conservar alimentos cuando no existía la refrigeración.
  • Legumbres. Siempre almacenadas en un lugar hermético. Cuanto más tiempo tengan, más tardarán en cocinarse.
  • Alcohol. No tiene fecha de caducidad, pero al abrirlo y exponerlo al aire puede perder su sabor y textura debido a la oxidación. También es posible que se altere si se ve expuesto a condiciones climáticas extremas, luz intensa o calor.
  • Extracto de vainilla. Contiene alcohol y eso ayuda a prolongar su vida útil. Es importante que sea extracto puro y que esté bien sellado.
  • Sal. También se ha utilizado siempre como conservante para proteger otros alimentos del moho y las bacterias, manteniéndolos por más tiempo, ya que elimina la humedad.

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