¿El psicópata nace o se hace?

LAS PREGUNTAS DE PUNSET

Como homenaje al divulgador científico Eduard Punset, recuperamos su sección ‘Los lectores preguntan’ en la que abordaba las cuestiones que le planteaban los seguidores de ‘XLSemanal’

El uno por ciento de la población es psicópata y más del 15 por ciento de los reclusos padece ese trastorno, de lo que se deduce que los psicópatas cometen más delitos que el resto de las personas. La psicopatía esconde otras facetas, aparte de la del asesino despiadado: existen formas más sutiles de hacer daño, al margen de la pura agresión física. Muchos psicópatas llevan trajes impecables, conducen coches de lujo y ocupan puestos de responsabilidad. Entonces, ¿cómo se define al psicópata?

Estas personas son incapaces de sentir empatía, es decir, de ponerse en el lugar de otra persona. Saben que infligen daño, pero no sienten remordimiento por ello. Sin embargo, son perfectamente conscientes de que obran de un modo que la sociedad considera erróneo y reprobable. Entiende las normas, e incluso pueden ponerse en la piel de alguien intelectualmente, pero no emocionalmente. Los psicópatas suelen ser mentirosos. Su repertorio de conductas es muy amplio y pueden desempeñar varios papeles simultáneamente. Siempre adoptarán el personaje que más les convenga para cada situación. Pueden ser encantadores para alcanzar su fin, pero, si no funciona, recurrirán a la amenaza y a la violencia. La clave es que todas sus acciones tienen un componente depredador. Son como el gato que persigue al ratón: al gato no le preocupan los sentimientos de su presa. Éste es el problema de los psicópatas: pueden hacer mucho daño a la gente que los rodea, víctimas que no son conscientes de que tal vez su jefe, su mujer o su marido es un psicópata. El estilo de vida de la mayoría de ellos depende de la conquista de nuevas oportunidades y sensaciones, porque se aburren con muchísima facilidad. Por eso, normalmente, no permanecen en el mismo sitio durante mucho tiempo y cambian de ocupación o de trabajo con cierta frecuencia. Tienden a ser bastante impulsivos, pero de una manera controlada. Lo tienen todo planeado y asumen grandes riesgos, por lo general, a costa de otra persona. Saben operar dentro de los límites de la ley, pero donde mejor se mueven es allá donde estos límites son flexibles. Si impera el caos y las reglas son poco claras, saldrá adelante extremadamente bien.

Mucha gente se pregunta si nace malvado o si adquiere su condición con el tiempo. Aunque no existe un gen para la psicopatía, es probable que los genes influyan más que el entorno en el desarrollo de la personalidad de un psicópata. Con el tiempo, quizá encontremos una combinación de genes que expliquen la conducta, pero, de momento, tenemos pruebas científicas convincentes de que existen sólidos factores genéticos que entran en juego.

Puede ser encantador para alcanzar su fin, pero, si la seducción no funciona, recurrirá a la amenaza y a la violencia

Uno de los mayores problemas es que los programas vigentes de recuperación social para delincuentes no funcionan con los psicópatas, básicamente por dos motivos: se basan en la gestión emocional, que ellos no practican, y pueden servirles incluso de aprendizaje para depredar mejor. Si se le explica a un psicópata que sus acciones dañan a otros y que por ello tiene que cambiar, no lo aceptará en su fuero interno. Hay que desconfiar de aquellos que, de repente, afirmen sentir empatía.

De momento, la única clave que tenemos es que los programas de readaptación deben ser diseñados para adecuarse específicamente al perfil del psicópata. Muy pocos países lo hacen. La única vía prometedora, aunque lenta, consiste en convencerlos de que pueden beneficiarse a ellos mismos si cambian de conducta.