Alex de la Iglesia (Bilbao, 1965) empezó a trabajar en el cine cuando este suplemento llegaba a los quioscos. Para él fueron años caóticos y convulsos. Por Fernando Goitia

Tiempos también divertidos que lo llevaron a convertirse en un director -también productor- de referencia de nuestro cine. Su nuevo artefacto, Perfectos desconocidos, es una comedia de teléfonos indiscretos. De lo más actual.

XLSemanal. ¿Dónde estaba usted allá por 1987?

Álex de la Iglesia. Por Bilbao, estudiando Filosofía. Yo cruzaba todas las mañanas el puente de Deusto entre los trabajadores de los astilleros de Euskalduna y la Policía. De un lado llovían tuercas y varillas de acero; del otro, pelotas de goma y botes de humo. En aquellos años, en Euskadi, eso era ‘vida cotidiana’.

XL. ¿Cuál fue su primer trabajo?

Á.I. La dirección artística de Todo por la pasta, de Enrique Urbizu. En ese rodaje, por las noches rodé Mirindas asesinas, mi primer corto. Después escribimos Acción mutante, se lo mandamos a Almodóvar y dijo: «Vamos a hacerla». Nos cambió la vida.

XL. De estos 30 años, ¿qué acontecimiento recuerda?

Á.I. El 11-S, que me pilló en el despacho de un productor intentando venderle una película. Sin éxito [se ríe]. Tenía la tele puesta y dije: «¿Eso es una película?».

XL. ¿Cuál fue el punto de inflexión en su carrera?

Á.I. El día de la bestia me abrió las puertas, pero lo recuerdo todo muy caótico, como si hubiera decidido ser astronauta y lo estuviera consiguiendo. Me gusta sentirme en caída libre, que mientras caes haces cosas. ¡Y cada día ves el suelo más cerca! [Carcajadas]. Cuando hice 800 balas, por ejemplo, hipotequé mi casa y no fue bien. Por fortuna, la siguiente funcionó…

XL. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido estos años?

Á.I. Internet. Los medios ya no ostentan el monopolio de lo que se cuenta, no hay filtros. Y tengo una imagen grabada: cuando Steve Jobs presentó el iPhone. «Hostia, lo han hecho -me dije-. Un teléfono y un ordenador». Quería salir a la calle y gritar: «¡Es el puto futuro!».

XL. Los móviles son clave en su nueva película…

Á.I. Sí, es que ahora somos nosotros y nuestro móvil. ¡Joder, si parece más importante que un brazo! Mis personajes se revelan contra eso.

Un mensaje para los lectores

«’¡Se puede!’, ese es el mensaje. Ese era el mensaje cuando Trueba ganó el Oscar, una de las mejores noticias de estos 30 años, junto con los éxitos de Pedro».