Nací en Ávila hace 71 años. Soy periodista y escritora. He publicado mi décimo libro. ‘Los años que amamos locamente: amor, sexo y destape en la Transición’ (Plaza & Janés). Por Virginia Drake / Foto y vídeo: Javier Ocaña

XLSemanal. ¿Por qué se empeña en decir su edad a la mínima?

Rosa Villacastín. Porque no me molesta nada. Los años están en la cabeza, no en el DNI, y estoy encantada de seguir cumpliéndolos; lo contrario sería tremendo.

XL. Es un libro cotilla, histórico, divertido y autobiográfico.

R.V. Totalmente, he escrito sobre los divorcios de oro de la democracia, sobre el 23-F… y me faltaba ahondar en los setenta, en los que descubrimos todo y nos bebimos la vida a grandes sorbos.

XL. Así que amó locamente en la Transición.

R.V. Me lo pasé en grande, porque yo, que era funcionaria en la Universidad, tuve la suerte de caer en el diario Pueblo y pasar por todas las secciones. Y allí ocurría de todo. Éramos solo tres o cuatro mujeres en la redacción y nos lo pasamos fenomenal.

XL. Menuda generación aquella. Emilio Romero, Rosa Montero, Julia Navarro, Carmen Rigalt, Pérez-Reverte, Cebrián, Raúl del Pozo, Manolo Marlasca, Yale…

R.V. Era la gran escuela. Hoy incluso, solo por los titulares, sé si un periodista pasó por Pueblo. Entraba a las nueve de la noche y salía a las seis de la mañana: a las ocho estaba en la Universidad. No he vuelto a tener el sueño bien en mi vida.

XL. Cuenta que si pedía un par de días por baja médica no se los daban, pero si decía que los necesitaba porque tenía un rollo sentimental entonces se los concedían.

R.V. Era así, jajaja. Era un medio muy loco y muy liberal para aquella época, como lo era su director, Emilio Romero. El sueldo te lo calculaba en función de tus necesidades familiares: si tenías varios hijos, te pagaban más que si no los tenías. Las que vivíamos con nuestros padres ganábamos menos.

Rosa Villacastin Desayuno

XL. ¿Es verdad que se les exigía estricta independencia política?

R.V. Totalmente. Si escribías un solo calificativo de un político, te ponían de patitas en la calle. Hoy, en cambio, los periodistas van a las tertulias y los colocan a un lado o a otro dependiendo de su tendencia política. Y, encima, les mandan cada mañana, desde los partidos, el memorándum de lo que deben decir. Me parece tremendo. Hemos perdido mucha credibilidad.

XL. ¿El periodismo rosa es más libre?

R.V. Muchísimo más, no hay jefes de prensa ni políticos que te presionen. Aunque antes el corazón era todo glamour y ahora es un reality continuo en el que los periodistas y tertulianos son los protagonistas. Ahora, ellos son más famosos que los personajes de los que hablan.

Desayuno: sagrado

Desayuno Rosa Villacastin

 

«Desayuno a las 7:15 en una cafetería, leyendo la prensa en papel. Tomo café con leche fría, dos porras y un botellín de agua. Es un momento sagrado».