Zaragoza, 1947. Soy bailarín, coreógrafo y, desde hace tres décadas, director del Víctor Ullate Ballet. Ha llegado el momento de retirarme y me despido con el espectáculo ’30 años de danza’, que ya inicia su gira por España. Por Virginia Drake / Fotos y vídeo: Javier Ocaña 

XLSemanal. Hace 5 años dijo que nunca se retiraría…

Víctor Ullate. [Ríe]. Pues he cambiado de opinión. Dejo la compañía en manos de Lucía Lacarra, y tanto Eduardo Lao (el director artístico) como yo damos paso a savia nueva.

XL. ¿Y dónde pretende jubilarse?

V.U. En Villanueva de la Vera (Cáceres): allí hay muy buena energía. Vendré cada diez días a Madrid porque seguiré al frente de la Fundación para la Danza, una casa de acogida para niños que no tienen recursos, donde seguiré dando clases.

XL. ¿Mantener una compañía de ballet clásico ha sido una lucha titánica?

V.U. Sí; pero no por el público, que llena todos nuestros espectáculos siempre. Falta interés político por ayudar a que la danza clásica deje de ser minoritaria.

XL. En el camino, muchas lesiones, cirugías…

V.U. A los 21 años, los médicos me dieron por inútil para bailar, pero me propuse continuar y salí adelante. Fue muy duro; si no me ponía antiinflamatorios de cien miligramos no podía dar un paso, pero el destino no pudo contra mí.

Victor Ullate Desayuno

XL. Y ha sufrido dos infartos.

V.U. ¡Los disgustos y las preocupaciones! Estoy aquí de milagro. Muchas veces he querido tirar la toalla, pero el amor a la danza pudo más.

XL. Hace 60 años, ¿sus padres entendieron que quisiera ser bailarín embutido en mallas o lo veían un poco ‘rarito’?

V.U. Mis padres me apoyaron siempre, aunque otros niños me verían ‘rarito’, sí. Es absurdo ese miedo, la danza no hace gais: el que lo es lo es; y el que no no se hace porque baile. Dos de mis hijos son bailarines y ninguno es gay [ríe].

XL. A los 18 años fue primer bailarín en la compañía de Maurice Béjart.

V.U. Él fue mi maestro y mi amigo. Pasé 14 años a su lado, regresé a España para dirigir la Compañía Nacional. Aquí fue todo muy difícil por la falta de medios, pero aprendí a dirigir y tras 4 años fundé mi propia escuela y compañía.

XL. Entre sus alumnos están Tamara Rojo, Igor Yebra, Ángel Corella, Lucía Lacarra… ¿hay que irse fuera para triunfar?

V.U. Nadie es profeta en su tierra. Pero también es bueno conocer otras escuelas. Y yo intento que los que se van vuelvan.

XL. Tiene todos los premios, ¿le compensó?

V.U. Sí; los premios no te sacan del hoyo, pero satisfacen. Yo no me puedo quejar: la Comunidad de Madrid apoya mi compañía desde hace 20 años. Pero no me he hecho rico porque he vuelto a invertir lo ganado siempre. Al morir, no te llevas nada; en cambio, siempre voy a estar vivo por lo que dejoÿ. ¡Y que me quiten lo bailado! No necesito más.

Desayuno: Energía revitalizante

Desayuno Victor Ullate

«Tomo fruta de temporada: melón, sandía, uvas… Un cuenco de leche de arroz con cereales y semillas de lino, con bastantes frutos secos. Y un café sin leche».

 

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